Mujeres privadas de libertad en Guayana egresan como técnico medio en Servicios Administrativos

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La superación y la resiliencia ha marcado el camino de Greysis y Yoverlin, dos mujeres privadas de libertad que egresaron a través del programa EduComunicación de Fe y Alegría como técnicos medios en Servicios Administrativos mención Contabilidad.

Como parte del compromiso de Fe y Alegría, llevar la educación hacia poblaciones vulnerables, entre ellas los privados de libertad, es un logro alcanzado en alianza como los centros de detención, autoridades y miembros de la organización.

En este sentido, el primer centro atendido en Ciudad Guayana fue la Estación Policial de Resguardo Preventivo Ramón Eduardo Vizcaíno, un centro de reclusión con una población de poco más de 100 detenidas que hoy tienen la oportunidad de proseguir con sus estudios y mirar hacia el futuro académico.

“Me siento agradecida con Dios. Orgullosa de verdad de que pude culminar mis estudios. Este logro se lo dedico a mis hijos que son mi mayor motivación. A mi mamá. Mi hermana. Que durante este tiempo han confiado en mí. Para mí es un logro, un propósito de seguir adelante. De ser mejor persona. Quisiera estudiar Derecho porque me gusta, por vocación. Lo más difícil fue la motivación. Muchas veces nos sentimos afligidas y nos queremos seguir, pero siempre tuve mi mirada puesta en Dios y en mis hijos. Que sería un gran logro y motivación para mis hijos”, manifestó Greysis, de 30 años de edad, quien celebró la buena atención que recibió por parte de sus educadores.

Por su parte, Yoverlin, de 21 años, también graduada, pronunció un discurso en el que apuntó hacia la importancia de resarcir los errores y de demostrar que pueden ser buenas ciudadanas tras cumplir su pena.

“Me siento contenta por este nuevo logro. Gracias a Dios ya culminó este camino. Seguirán nuevas metas. Nuestro último día de clases fue triste porque ya no seguíamos más, pero seguiremos viendo a nuestras compañeras. Le dedico este logro a mi padre y a mi madre. A mi abuela. Quiero seguir estudiando. Me gustaría estudiar Derecho y seguirle dedicando los logros a mis padre”, expresó a Radio Fe y Alegría Noticias.

Fe y Alegría: esperamos replicarlo en otros estados

Sobre la posibilidad de llevar la educación a otros centros, el director del Centro Fe y Alegría EduComunicación San Félix, Carlos Alcalá, destacó que tienen pensado continuar con la labor en otros centros penitenciarios, dado los buenos resultados que tuvo con este grupo de mujeres.

“Lo que se vivió hoy con estas dos graduandos y las 22 participantes matriculadas nos permite la expansión de experiencias vividas como esta en otros centros, específicamente, en Guaiparo y, por supuesto, en Agua Salada. Acabamos de lograr una alianza con el comisionado de la policía del estado para que nos permita la expansión a una matrícula que necesita alfabetización y culminar su bachillerato. Lo vivido acá es significativo también para otros estados, muestra de ello es el acto que acabamos de celebrar. Si hay duda de algunos compañeros directores en otros estados que no se han atrevido a trabajar con esta población, quizás esto será un antecedente”, manifestó.

Alcalá ofreció unas sentidas palabras a las presentes, a quienes instó a ir por más y continuar estudiando y formándose. Asimismo, narró cómo la labor educativa de Fe y Alegría busca ir más allá de donde termina el asfalto tomando en cuenta que las poblaciones indígenas, grupos vulnerables y privadas de libertad también tiene derecho al aprendizaje.

Un proceso que promete

El acto de entrega de títulos tuvo lugar en el recinto, donde se preparó un acto de reconocimiento en presencia del director de la policía del estado Bolívar, Jesús Arteaga, y las autoridades del centro.

“Gracias al apoyo de instituciones como Fe y Alegría. Esto también sirve de motivación para que estas mujeres que tenemos aquí privadas de libertad, un total de 107 mujeres, sean reinsertadas a la sociedad; pero con un estudio. Con una preparación. En este tiempo de tanto pensar, nosotros ponemos a la gente a trabajar. Que hagan cursos, talleres, se eduquen, se capaciten… ¿Qué mejor que la educación para preparar a estas mujeres que cometieron un error en la vida, pero están siendo juzgadas por el basamento legal”, declaró Alcalá.

Para la directora del centro, Mervin Aro, el cambio en las mujeres que han recibido la formación está a la vista, puesto que las clases les han permitido manejar la ansiedad, distraerse y mejorar su autopercepción.

“Efectivamente, esto se da a través de las políticas de Estado y un plan de sensibilización y humanización carcelaria, donde las privadas de libertad tienen la oportunidad de alcanzar proyectos educativos y formarse como futuras profesionales para su reinserción en la sociedad. Esto se debe al apoyo del director de la policía estadal que ha hecho los engranajes con las instituciones educativas para formar a las privadas de libertad. Han tenido un cambio significativo, son mujeres virtuosas que buscan salir, estar con su familia y cambiar esa conducta que tenían en la calle. Estar privadas de libertad les ha permitido aprender que hay errores que se tienen que corregir”, expresó.

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