María Patricia García de Reyes y su esposo Abraham Reyes, junto al padre José María Velaz, fueron los fundadores del movimiento Fe y Alegría en Venezuela, en el año 1955. Desde ese entonces la transformación educativa y católica sigue siendo parte de su legado al país y el mundo entero.

El pasado 24 de agosto se conmemoró el natalicio de Patricia de Reyes, una ocasión que, en el marco de los 70 años del movimiento Fe y Alegría, adquiere un significado más especial para celebrar su humildad y empatía.

La profesora Herlinda Gamboa, directora del Instituto Universitario Jesús Obrero (IUJO), extensión Barquisimeto, destacó en entrevista para el programa En Este País, de Radio Fe y Alegría Noticias que “ella es una figura emblemática que nos ha regalado un mensaje muy importante en esta coyuntura país”.

Gamboa resaltó que Patricia de Reyes fue una mujer humilde, que ayudó al nacimiento de un movimiento de educación popular, integral y de calidad, que lleva 70 años de camino y está en más de 22 países a lo largo y ancho del mundo.

“La generosidad tiene un rostro que no se luce ni quiere sobresalir. Es el rostro de Dios que siempre se refleja en los más humildes y sencillos”, dijo.

Para ella, ese gesto de los esposos Reyes, sigue siendo un compromiso cada vez más generoso y enfocado en la educación de los niños, niñas y jóvenes.

Patricia: símbolo de la mujer que da vida

“Patricia es el símbolo de la mujer que da vida. En este caso lo hizo a través de la educación, un medio que tenemos en el país para que puedan nacer mujeres y hombres nuevos y formados en valores”, remarcó la profesora Herlinda Gamboa, directora del IUJO Barquisimeto.

Remarcó que esto tiene que ver con el rol de la mujer, que muchas veces ha estado en un segundo plano, pero Patricia de Reyes, en este caso, tampoco tomó protagonismo porque su legado se reconoció mucho tiempo después en la historia de Fe y Alegría.

Fue muy especial la escena de aquel año 1955, cuando en ese barrio de Caracas, hoy llamado 23 de Enero, ella junto a Abraham Reyes, los estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y el padre José María Velaz, “sintieron ese compromiso de que los niños pudieran tener su derecho a la educación”.

“Fue un gesto del bien común. Desde su experiencia de fe, ellos venían construyendo su casa en Caracas y a través de ese esfuerzo decidieron donarla a Fe y Alegría cuando conocieron las intenciones del padre Velaz”, recordó. “Sigamos siendo Patricia, generando más vida, justicia y paz para Venezuela”, finalizó la profesora Gamboa.

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