La Divina Pastora es una de las advocaciones marianas más veneradas de la iglesia católica, con un fervor particular en Venezuela. Su imagen, que representa a la virgen María como pastora, se encuentra en el Santuario de Santa Rosa, en la parroquia Santa Rosa de Barquisimeto, estado Lara.

Este templo se ha convertido en el epicentro de una de las peregrinaciones más multitudinarias de Latinoamérica.

Cada 14 de enero, cientos de fieles se reúnen en Barquisimeto para participar en esta procesión que ha sido considerada la tercera más grande a nivel mundial, solo superada por las de la virgen de Guadalupe en México y la virgen de Fátima en Portugal. Durante esta jornada, la imagen de la Divina Pastora recorre las principales calles de la ciudad en 7.5 kilómetros, un recorrido que simboliza no solo la fe, sino también la unión de la comunidad.

Origen

Aunque la imagen de la virgen como pastora tiene raíces que datan al menos del siglo X, la devoción a la Divina Pastora tal como la conocemos, tiene sus inicios en Sevilla, España.

Conmovido por un mensaje celestial, Fray Isidoro acudió al pintor Alonso Miguel de Tovar en 1700, uno de los más renombrados artistas de la época, para que plasmara su sueño en un lienzo.

De esta manera, la imagen de la Divina Pastora comenzó a ganar popularidad en la región, marcando el inicio de una devoción que cruzaría fronteras.

La llegada de la devoción a Venezuela

La devoción a la Divina Pastora llegó a Venezuela en 1706 gracias a la labor evangelizadora de los frailes capuchinos, quienes la trajeron a los llanos de Caracas.

Aunque no existen registros precisos sobre el inicio de la veneración en el estado Lara, hacia 1740, el vicario parroquial de la iglesia de la Inmaculada Concepción en Barquisimeto decidió incorporar una imagen de la Divina Pastora a su iglesia. Este gesto respondía al encuentro de este sacerdote con la advocación en la Catedral Metropolitana de Caracas.

Desde entonces, la devoción a la Divina Pastora ha crecido y su festividad del 14 de enero se ha convertido en un símbolo de fe, esperanza y tradición para los venezolanos, especialmente para los barquisimetanos, que ven en ella un símbolo de protección, guía y fortaleza espiritual.

La devoción en Barquisimeto se originó en el siglo XVIII con la llegada de su imagen desde Sevilla, España. Sin embargo, su vínculo con el pueblo larense se forjó en 1855, cuando una procesión multitudinaria puso fin a una devastadora epidemia de cólera.

Desde entonces, convertida en símbolo de fe y protectora eterna, la “pastora de almas” protagoniza cada 14 de enero, este recorrido desde el pueblo de Santa Rosa hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto.

Lucirá un traje que evoca la historia de El Tocuyo

El traje o conjunto que lucirá la imagen de la Divina Pastora durante su visita 168, se trata de una pieza ofrendada por el Arciprestazgo Inmaculada Concepción del municipio Morán de Lara. Una oportunidad que ellos denominaron como “un placer para el servicio a la virgen”, ya que a través de un sorteo se les otorgó la oportunidad del diseño y ejecución de esta pieza.

El diseño está inspirado en la identidad cultural, la fe y las tradiciones de El Tocuyo, cuna histórica del occidente venezolano. La blusa recrea el traje folclórico del tamunangue, tradición musical y devocional profundamente arraigada en Morán.

Está confeccionada con vuelos de encaje de algodón e intervenida a mano con perlas, lentejuelas y canutillos, logrando una pieza que dialoga con la falda para completar el conjunto.

El Niño Jesús lucirá un liqui liqui color caqui, similar al que utilizaban los hacendados en las celebraciones especiales de las antiguas haciendas de caña.

La bendición de recrear este concepto a través de esta pieza única estuvo a cargo de la diseñadora Mariana Rodríguez Leal y su familia.

“Mi abuelo era fiel creyente de la Divina Pastora. Trabajar en este conjunto para ella es una verdadera bendición. Es un regalo que va al cielo para él. Aquí trabajamos mi mamá bordando, mi tía y primas cortando y pintando cada detalle”, resaltó Rodríguez.

Serán tres meses de evangelización en las comunidades de Barquisimeto

Se visitarán más de 60 parroquias a lo largo y ancho de la entidad, durante el recorrido de la sagrada imagen. Comenzará con la procesión del 14 de enero y se extenderá por los acostumbrados tres meses, culminando a finales de marzo de 2026.

Las misas y eventos previos para esta visita han estado enfocados en un tono más inspiracional para los jóvenes sobre sus vocaciones, en compañía de la pastoral vocacional de la Arquidiócesis de Barquisimeto.

Una logística completa para la procesión 168 de la Excelsa Patrona

Monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto, en su reciente carta pastoral recordó los milagros que sustentan esta devoción: desde la imposibilidad de devolver la imagen a Sevilla, ante el terremoto de 1812, hasta el fin de la epidemia de cólera en 1856 tras la rogativa del padre Macario Yépez.

La agenda oficial inició el pasado 13 de enero en el Santuario de Santa Rosa, que abrió sus puertas desde las 8:00 de la mañana para la celebración de las eucaristías. Luego, desde las 6:00 de la tarde, la explanada del templo se convirtió en un centro de oración colectiva con la vigilia de adoración al Santísimo, preparando el espíritu de los peregrinos para la gran jornada de fe que tendrá lugar al día siguiente.

El 14 de enero, la despedida de la “pastora de almas” comenzará desde la madrugada con misas a partir de las 4:00 de la mañana. El momento cumbre previo a la procesión será la Eucaristía Solemne a las 9:00 de la mañana, presidida por Monseñor Polito Rodríguez.

Tras la ceremonia, la imagen iniciará su tradicional recorrido hacia la Catedral de Barquisimeto, acompañada por sus feligreses, quienes la esperan a las afueras del templo.

Durante el trayecto, se han dispuesto cuatro paradas estratégicas para la oración en la Av. Venezuela (cruces con Bracamonte, Morán, Vargas y calles 26 y 27 de Barquisimeto). Además, se celebrarán dos estaciones principales: una misa en la Plaza Macario Yépez oficiada por monseñor Roberto Sipols, vicario general de la Arquidiócesis de Valencia; y la misa de bienvenida en la Catedral será presidida por monseñor Lisandro Rivas, obispo de la Diócesis de San Cristóbal.

Este despliegue logístico busca garantizar que la procesión sea un espacio de encuentro ordenado y profundamente devocional, según monseñor Rodríguez Méndez.

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