Ante escenarios de incertidumbre y alta tensión como los que se vive el país tras la reciente acción militar de Estados Unidos en Caracas y zonas aledañas, la psicóloga clínica y docente de la Universidad Rafael Urdaneta (URU), Luisanna Jaimes, explicó que las reacciones emocionales que pueden manifestarse van desde la angustia, el miedo, la ira y la tristeza hasta el llanto y la desesperación, por lo que recalcó que no deben ser minimizadas.
En entrevista para Radio Fe y Alegría Noticias, la especialista subrayó que la forma de reaccionar varía según cada persona. “Cuando se trata de proteger la salud mental, debemos comprender que la estructura psíquica de cada sujeto y su historia es distinta, por lo tanto no todos reaccionan de igual manera”, dijo.
Detalló que, para algunas personas, ponerle nombre a las emociones puede ser un primer paso útil; sin embargo, otras, ante el vacío, la incertidumbre o la angustia, no logran identificar inicialmente lo que sienten, lo que dificulta recuperar la calma.
Frente a esos casos, sugirió no aislarse y buscar el acompañamiento de familiares, amigos o compañeros para hablar, llorar o desahogarse. “Y en situaciones más extremas, buscar acompañamiento profesional”, añadió.
Técnicas sencillas para recuperar la calma
Jaimes advirtió que ignorar o minimizar las emociones puede agravar el cuadro y derivar en ansiedad extrema o depresión moderada o grave. Por ello, insistió en la importancia de escuchar y atender lo que se siente a tiempo.
Entre las recomendaciones para recuperar la calma en momentos de alta tensión, mencionó la necesidad de contar con una red de apoyo (familia, amigos o comunidad) y seleccionar hábitos y rutinas de autocuidado, que pueden incluir ejercicio físico en casa, alimentación balanceada en la medida de lo posible, hidratación, lectura, música, dibujo, cocina, cuidado personal, oración o meditación, así como procurar el descanso.
También aconsejó dosificar el uso de redes sociales, evitar confrontaciones personales o digitales y ser prudentes con lo que se comunica a otros.
Asimismo, alertó que cuando una persona presenta crisis de pánico, fobias u otras patologías y siente que ya no cuenta con los recursos personales para desenvolverse o ser funcional en sus actividades diarias, es imprescindible acudir a un profesional.
Para ilustrar estos casos, Jaimes recordó una experiencia en la que recibió la llamada de una paciente que estaba muy asustada, con dificultad para respirar y temor de salir de su casa. “Ante situaciones así, hay que escuchar al paciente e intentar dialogar con él hasta que se estabilice y logre la calma”, agregó.
Acompañamiento a niños y adultos mayores
La psicóloga instó a reforzar el acompañamiento emocional a niños, adultos mayores y personas con condiciones especiales priorizando la calma, la protección y una comunicación adecuada a cada edad y condición.
Especificó que, en el caso de los menores, es fundamental escucharlos, comunicar lo que ocurre con un lenguaje sencillo y entendible, garantizar su seguridad y transmitirles que están cuidados, acompañados y protegidos, así como brindarles afecto.
Pidió preservar la tranquilidad de los adultos mayores, mantenerlos resguardados, escuchar sus experiencias previas ante situaciones similares y validar su palabra.
La especialista sostuvo que la información debe filtrarse y adaptarse también para personas con discapacidad, evitando generar alarmas innecesarias. Asimismo, antes de comunicar cualquier mensaje buscar primero la calma individual y transmitir solo aquello que puedan digerir.
“Transmitir que en medio de la situación que se está atravesando se están empleando los recursos necesarios para estar en calma y que se cuenta con la esperanza de que pronto las circunstancias serán propicias, que se está en alianza con otros, y que de ser necesario se buscará ayuda profesional para sobrellevar la situación”, expresó.
Evitar saturarse de información
La psicóloga clínica y docente universitaria hizo un llamado a verificar las fuentes, seleccionar informantes confiables y administrar la cantidad de noticias consumidas para mantenerse al tanto de lo que sucede sin afectar la salud mental.
“Llega un momento que tantas noticias pueden abrumar a la persona y en consecuencia está puede incrementar la ansiedad, incertidumbre, entre otras emociones presentes”, recalcó.
Precisó que algunas evidencias de que la exposición excesiva a información está afectando emocionalmente a la persona incluyen: pasar todo el día pendiente del teléfono o medios de información, descuidar tareas domésticas o laborales, disminución de la concentración o productividad, irritabilidad, aumento del miedo o la angustia, insomnio o un estado de alerta constante.
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