Tomás Straka: Generar consensos es el reto del 23E después de 68 años

56
Tomás Straka, historiador UCAB
Foto: Manuel Sardá/El Ucabista

El director del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB, Tomás Straka, reflexionó sobre los hechos políticos que dieron lugar y siguieron a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en 1958, y resaltó la importancia que tuvo la construcción de acuerdos para restituir la democracia.

En esa línea de reflexión, el historiador advirtió que “para que sean posibles las transiciones, tú no bailas solo con quien quieres”. Sobre el actual momento en Venezuela lo califica como “la mayor crisis que padece el país”, en medio de la ruina de la república” y el desmantelamiento de la democracia.

En ese contexto de dificultades -marcado por los hechos del pasado 3 de enero y un tipo de tutelaje de la mayor potencia militar global, como lo es EE. UU.-, el rumbo político e institucional de Venezuela es incierto y constituye un desafío para la sociedad venezolana.

“Nunca ha sido más urgente reconstruir una república y fortalecer la democracia”, afirmó Straka, para quien este proceso, como sucedió a partir del 58, ameritará de capacidades individuales y colectivas.

Y agregó: “la forma en la que Venezuela puede constituirse en un orden republicano, es decir, en una comunidad política en la que los ciudadanos son los que tienen la soberanía, ejercen el poder y libremente dan una conducción;  y que eso sea desarrollado de manera democrática para dirigir nuestras vidas libremente, son dos tareas que tenemos delante de nosotros”.

Foto: Manuel Sardá/El Ucabista

El espíritu del 23 de enero de 1958

En 1958, la labor concertada de los partidos políticos Acción Democrática (AD), Copei, Unión Republicana Democrática (URD) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV) fue clave, junto con el acompañamiento del estamento militar y la acción de sectores de la sociedad civil, como la Iglesia, el empresariado, los estudiantes, los intelectuales y las fuerzas obreras agrupadas en sindicatos, para enrumbar el país hacia la democracia.

De acuerdo con Straka, especialista en Historia de las ideas políticas en América Latina, la capacidad de conciliación de actores políticos y de sectores heterogéneos con grandes diferencias entre sí y un historial de enfrentamiento y conflictividad, es una lección que deja el proceso democratizador que arrancó a partir del 23 de enero hace casi 70 años.

«Hoy parece como obvio que las personas que asumen el gobierno después que se va Pérez Jiménez podían conducir a una democracia, pero eso no estaba ni remotamente seguro, eso no se daba por descontado en esos días. Hombres que vienen del medinismo, de AD, de Copei, así como del perezjimenismo, y que toda esta gente se haya puesto de acuerdo, que hayan hecho una especie de mea culpa general, para llegar a unos consensos mínimos y avanzar hacia una democracia, dentro del marco de una gran pacto social, es una referencia que puede servir como lección», detalló el doctor en Historia. 

El valor del pacto de Puntofijo

En 1998, en su discurso de orden por la conmemoración de los 40 años del 23 de enero, el historiador, abogado, filósofo y escritor Luis Castro Leiva, definió entonces el Pacto de Puntofijo como  “la decisión política y moralmente más constructiva de toda nuestra historia”.

Para Straka, el acuerdo que suscribieron AD, URD y Copei el 31 de diciembre de 1958, en la residencia de quien sería dos veces presidente de la República, Rafael Caldera, es uno de los consensos políticos más cívicos e institucionales de los que puede haber en América para construir una democracia”. 

El Pacto de Puntofijo establecía tres puntos de compromiso por parte de las fuerzas políticas: uno, defensa de la constitucionalidad y del derecho a gobernar conforme al resultado electoral; dos, un gobierno de unidad nacional conformado por una coalición en la que ninguna de las fuerzas políticas sería hegemónica, y en tercer lugar el compromiso de los partidos políticos a presentar al electorado un programa de gobierno común.

De acuerdo con el también director del Doctorado en Historia de la UCAB, la importancia y eficiencia de aquel acuerdo lo evidencian los intentos de acciones similares para navegar las conflictividades y tensiones políticas en otras latitudes de la región, como en Cuba y Argentina, que no prosperaron.

«La forma en la que el Pacto de Caracas, entre los peronistas y sus opositores va a encallar en las dictaduras argentinas, por ejemplo, demuestra la eficiencia y lo importante que fue el Pacto de Puntofijo, que resultó por mucho tiempo pero que, como todo, tiene sus lunares. Sirvió para echar a andar la democracia, pero hubo momentos en que debió haber sido reformado y su lógica debía transformarse en otra cosa. Eso lo entendió Caldera ya en el 69 y hubo problemas para que eso pudiera llevarse a cabo», precisó.

Con información de El Ucabista

Sigue todas nuestras entrevistas y la información que se produce desde las regiones uniéndote a nuestros canales de TelegramWhatsApp y descarga nuestra APP.