Desde inicios del año 2026, se viene registrando un incremento en las fallas eléctricas en el estado Lara, las cuales se han intensificado luego del anuncio del plan de racionamientos eléctrico nacional, convirtiéndose en una condena diaria para los larenses.
El incremento y la prolongación de los racionamientos eléctricos, que ahora se extienden de cuatro a cinco horas continuas, han provocado un deterioro crítico en la calidad de vida de los habitantes de la región.
Desde Radio Fe y Alegría Noticias, realizamos una consulta por las calles de la ciudad de Barquisimeto y zonas aledañas para conocer la realidad de una población que se siente “atrapada” por las fallas en el Sistema Eléctrico Nacional.
Para los larenses consultados, el principal enemigo durante los cortes es el clima: las altas temperaturas, sumadas a la imposibilidad de encender ventiladores o aires acondicionados, generan cuadros de estrés y agotamiento físico, especialmente en niños y adultos mayores.
“Pasamos cuatro o cinco horas con el calor horrible. Uno no puede dormir con el calor. Yesto es muy malo el no poder descansar”, relató la señora María Ramona Barrios.
Esta situación se agrava en hogares donde tienen bebés que dependen de ciertos cuidados, donde la logística de alimentación se vuelve una carrera contra el tiempo.
José Oropeza, residente en la comunidad El Cercado, destacó la dificultad de cuidar a su hijo de un año.
“No puede pasar calor, se pone muy fastidioso. También me cuesta por las cuestiones del tetero, se pone malo, hay que hacérselo y dárselo de una vez… no se le puede guardar”, explicó Oropeza padre de familia.
Aparatos afectados
Edilmar Rivero, habitante del El Cercado, reportó una situación alarmante. “Me he visto muy afectada por los electrodomésticos, que a cada instante es un apagón y eso afecta los aparatos. Además, ayer tuvimos casi 20 bajones de electricidad en el día”, afirmó.
Los usuarios coinciden en que la frecuencia de los apagones está dañando los equipos electrodomésticos, un patrimonio difícil de recuperar en la economía actual.
Educación y economía en pausa
El sistema educativo no escapa de esta realidad. En las aulas, el calor extremo obliga a la suspensión de actividades, afectando el rendimiento y la asistencia de los jóvenes.
María Ramona, quien es madre de un adolescente, comentó: “Cuando se va la luz a los chamos hay que sacarlos del colegio porque el calor no se soporta en las aulas. Me llama para que busque a mi hijo”.
En el ámbito económico, el panorama es igual de desolador: el uso de puntos de venta y computadoras es limitado, lo que paraliza el comercio local y los emprendimientos familiares.
Julio Toro, habitante de la urbanización Villa Crepuscular, denunció la pérdida de inventario. “Los alimentos se nos descomponen por tantas horas de racionamiento. Vecinos se han visto afectados con sus emprendimientos, como la venta de hielo y refrescos”.
Según los testimonios recolectados, la crisis se ha agudizado por la falta de inversión y mantenimiento preventivo.
“Desde hace mucho tiempo hemos sufrido de los cortes de luz que, por falta de mantenimiento no se ha llevado a cabo, antiguamente eran tres horas, pero ya ahorita son cinco horas sin luz”, lamentó José Enrique Álvarez.
Ante este escenario, la población larense exige a las autoridades que estos racionamientos eléctricos realmente sirvan para un plan de inversión real y se reduzcan las horas de cortes ante esta temporada de sequía, además de que se recupere este servicio que por varios años ha sido una condena para los venezolanos.
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