Este domingo 30 de noviembre arrancó el tiempo de adviento para la iglesia católica universal, un tiempo de preparación para celebrar el nacimiento del Niño Jesús, la navidad.
El sacerdote jesuita José Francisco Aranguren dijo al programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias que este era un tiempo para cultivar la esperanza poco a poco cada día.
Aseguró que es una esperanza basada en la confianza de que nuestra historia está en manos del Señor, de que nuestra vida está en sus manos.
Una esperanza encarnada
El superior de los jesuitas en el estado Zulia indicó que para entender el sentido de este tiempo de adviento había que mirar la historia de la humanidad y del cristianismo.
Explicó que para nosotros esta espera del nacimiento del Niño Jesús es más simbólica, al recordar y reconocer lo que sucedió y que en su tiempo significó también una espera.
Dijo que esa espera fue por el cumplimiento de la promesa de que viniera el Mesías.
Para el padre José Francisco, incorporar esta historia a nuestras vidas, implica reconocer esa presencia de Dios entre nosotros y abrir los espacios para que vuelva a nacer en nuestra historia.
“Una de las cosas que hay que tener en cuenta es el contexto en el que vino Jesús. Era un contexto complejo también, era un pueblo judío que estaba esclavizado por Roma y un tiempo en el que había muchas expectativas sobre el Mesías”, apuntó.
Recordó que, en aquel entonces, ya muchos se habían presentado como supuestos Mesías, pero la actitud del puebo seguía siendo de espera.
“La de ver y poder reconocer los signos que el Señor nos daba a través de lo que iba pasando en la realidad”, indicó.
Destacó que la historia de la venida de Jesús era una historia tejida y escrita desde la sencillez y la humildad.
“Por eso en los evangelios vemos cómo se va relatando (…), cómo fue pasando toda esa historia desde los de abajo, mirando los de abajo”.
Por eso consideró que debemos ir reconociendo y construyendo nuestra historia desde la cotidianidad, desde lo sencillo, desde la generosidad de muchas actitudes, desde muchas personas.
El adviento es un tiempo para la longanimidad
Para el padre José Francisco, la fe es tener la claridad de que la esperanza no implica que veamos sus frutos inmediatamente.
“Es algo sustentado en la confianza, en la convicción de que en el Señor están puestas todas nuestras esperanzas”, expresó.
El sacerdote destacó que, aunque está muy de moda hablar de resiliencia, los cristianos tenemos algo más desde hace mucho tiempo y es la longanimidad.
“La longanimidad, precisamente esa capacidad del ser humano, ese don que Dios le ha dado de no solamente superar los obstáculos, sino de poder presentar a los demás una experiencia profunda de un Dios que pareciera que solamente esa persona lo ve y los demás no lo están viendo, pero porque es una confianza que va más allá de lo evidente”, explicó.
Entonces, para el jesuita, se trata de cultivar actitudes de esperanza que van más allá de que sepamos lo que estamos haciendo y hacia dónde vamos.
Agregó que cuando parece que se nos trunca el camino la esperanza nos lleve a no decir hasta aquí, sino a descubrir nuevos caminos.
“Es donde viene el discernimiento de qué es lo que yo puedo avanzar hacia dónde, por dónde y cuándo es construir con otros, cuando es darnos con generosidad, ahí no hay límite porque eso se hace con una conciencia, con una confianza y con una convicción”, sentenció.
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