“Agradezco al IRFA por la oportunidad que me ha dado”

Amanda Yoris Partidas
Foto: IRFA

Fe y Alegría se ha caracterizado, y es parte de su misión y visión, por ser un movimiento educativo inclusivo donde todas las personas que requieran ser educadas y capacitadas lo puedan hacer sin importar su condición, religión, color o edad.

Amanda Yoris Partidas es testimonio de esta acción que tiene y desarrolla Fe y Alegría en la sociedad. Para ella, el Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA) ha sido una verdadera oportunidad luego de ver cómo otras instituciones educativas le cerraban las puertas por estar en silla de ruedas.

Ella tiene 24 años de edad, es hija única y vive con su mamá. Actualmente se encuentra cursando el semestre 11 en el Centro Comunitario de Aprendizaje (CCA) Bellas Artes de Maracaibo, estado Zulia.

Desde que nació presentó una artrogriposis múltiple congénita, que es la ausencia de masa muscular en sus miembros inferiores, condición con la que ha aprendido a vivir pero a la que no le ha permitido perturbar su felicidad.

“Yo dejé de estudiar luego de que terminé la primaria porque en los liceos donde mi mamá preguntaba, le decían que no me podían recibir. Hasta que la mamá de un compañero que ya se graduó le comentó sobre Fe y Alegría», cuenta.

Prosigue con su aventura al relatar que «fuimos a averiguar y dijeron que sí me podían aceptar y enseguida me inscribí. Aprovechamos la oportunidad”.

Siempre con una sonrisa en el rostro que deslumbra y transmite muchas emociones, Amanda comenta sentirse satisfecha y agradecida sobre todo con los profesores del IRFA, Rigoberto y Leomar.

“Estaba nerviosa cuando comencé a estudiar, pero me he esforzado porque quiero llegar muy, muy lejos; mis profesores creyeron en mí y me han ayudado mucho y eso se los agradezco”, relata.

Compartió que cuando asistía al CCA sentía el compañerismo y apoyo de sus amigos. “Cuando mis compañeros de clase llegaban tarde les daba los apuntes, algunos no tenían qué comer y yo compartía con ellos de la comida que mami me preparaba”, relata emocionada.

Momentos complicados

Con su familia/Foto: IRFA

“Cuando podía ir al CCA y se iba la luz aquí en Maracaibo, mi mamá me llevaba a las clases, pero me tenía que bajar ella sola por las escaleras porque vivo en un sexto piso”, relata añadiendo que eso nunca fue motivo para bajar la guardia en sus estudios. 

Refirió que su mamá la ayuda con las actividades en este momento cuando hay distanciamiento físico debido a la pandemia de la COVID-19. “Me ayuda mucho y eso se lo agradezco. Hemos tenido buena conexión de internet y eso nos ha facilitado poder enviar todas las actividades asignadas”, dice.

No está en sus planes abandonar

“Nunca he pensado abandonar mis estudios. Cuando mi abuela materna murió, me sentí muy mal y triste pero seguí adelante, por eso le digo a todas esas personas que no están estudiando que lo hagan y sigan adelante”, animó Amanda.

Muy convencida cuenta que graduarse es una de las cosas más importantes que quiere hacer en su vida para demostrarle al mundo que sí es posible realizar los sueños.

“Me veo graduada, con mi título en la mano, con un trabajo, aprendiendo muchas cosas nuevas sobre todo lo que tenga que ver con el mundo de la radio. Tengo primos, tíos, una abuela; son muchas las personas que yo quiero y que me han apoyado en todo esto, no les puedo fallar”, prosigue.

A esta jovencita también le apasiona cantar y le gusta la música, sobre todo la balada y la guaracha.

Quiere ser locutora de radio

Amanda, más que terminar una carrera, señaló que quiere formarse con muchos cursos que le permitan practicidad en las actividades que quiere desarrollar luego de culminar el bachillerato.

“Quiero trabajar en la radio, en la locución. Me siento feliz de pensar poder trabajar en la radio y tener mi propio programa sobre la gaita zuliana”, dijo.

Manifestó sentirse una mujer afortunada por el amor de su familia y de todas las personas que la han apoyado, incluyendo a su novio. “A pesar de mi condición, mi familia me acepta tal como soy”, dice orgullosa.

Reveló que al IRFA siempre agradecerá el apoyo que dan a los estudiantes por enseñar tantas cosas, por creer en ella y en muchos otros jóvenes y adultos sin importar qué son y cómo son.

“El IRFA me abrió las puertas y así he podido ser feliz; me dio conocimientos. Yo decía que una muchacha como yo no podía graduarse, pero me brindó esa oportunidad”, nos comentó con ojos aguarapados, voz entrecortada y una sonrisa.