Ambientalista alerta consecuencias del manejo inadecuado de combustible en el Zulia

Debido a la crisis de servicios públicos que afecta en gran parte a la región zuliana, el manejo inadecuado de la gasolina y el gasoil para el uso de plantas eléctricas y venta ambulante se ha incrementado sin tener en cuenta las consecuencias que trae consigo más allá de la economía: la salud de los habitantes.

Por la ingesta de combustible, sea gasolina o gasoil, las consecuencias son precisas: puede dañar la tráquea, los pulmones, el sistema respiratorio y puede quemar el estómago.

Pero el vapor, es decir, al inhalarla, ingresa al torrente sanguíneo, se metaboliza en el hígado y se mezcla con las grasas ocasionando daños al cerebro, sistema circulatorio y nervioso.

Esa es la alerta que emite Gustavo Carrasquel, ambientalista y presidente de la Fundación Azul Ambientalistas quien señala que desde la organización no gubernamental “preocupa cómo se está almacenando ese combustible en los hogares”.

“Se ha incrementado el manejo inadecuado de la gasolina: niños pimpineros en la Plaza de Toros, por ejemplo, madres embarazadas y ancianos envasando gasolina en pimpinas para venderla. Cada vez que usted trasvasa gasolina en este sistema tan rudimentario de absorber con una manguera en un tanque, aparte de que corre el riesgo de tener contacto en la piel, de ingerir al succionar la manguera”, explicó.

“Está comprobado que la mayoría de las intoxicaciones por gasolina viene de las vaporizaciones: entre las partes del cuerpo más afectadas está el cerebro, se produce desde tembladeras hasta falta de visión, pérdida de la memoria y la coordinación motriz”, añadió.

¿Cómo debe almacenarse la gasolina?

Carrasquel dijo que “en cuanto al almacenamiento, desde la Fundación Azul Ambientalistas, con el programa Ecoempresa, hemos asesorado a varias estaciones de servicio”.

“Se recomienda, pero no se está cumpliendo, que la ciudadanía no debería acercarse a menos de 50 metros de radio de los tanques de combustible porque permanentemente están evaporando, por eso sus tuberías son altas, por estándares internacionales”, continuó.

El ambientalista indicó que según reglamentos oficiales de ambiente, un bombero debería permanecer todo el día con tapabocas, lentes y guantes; además de tomar un litro de leche diario para que se desintoxique.

“Desde hace mucho tiempo no se cumple, pregúntale a un bombero, por ejemplo, cuándo fue la última vez que tomó leche. Solo con meter el pico y volatiza la gasolina (brama), estás recibiendo todo el vapor. Con eso ya estás contaminado”, resaltó.

Igualmente, el experto ambiental expuso que el actual uso e incremento de plantas eléctricas en el estado produce mayores niveles de contaminación.

“Es una de las críticas al gobernador Omar Prieto, que como no saben de eso, tuvieron la brillante idea de hacer negocios con plantas eléctricas, que contaminan más tanto sonoramente como en vapores, dos contaminaciones muy fuertes”, prosiguió.

“Hacemos un llamado de atención a los distintos niveles de gobierno, a los encargados de comercialización y entes responsables, para que difundan información sobre este tema y se organice un Plan de Atención Ciudadana, ya que cada vez son más los accidentes provocados por el mal manejo de este combustible, para proteger al público de los efectos perjudiciales de sustancias químicas tóxicas y para encontrar maneras para tratar a personas que han sido afectadas”, enfatizó.

La gasolina contiene más de 150 productos químicos, incluyendo pequeñas cantidades de benceno, tolueno, xileno, y algunas veces plomo. Pequeñas cantidades de sustancias químicas presentes en la gasolina se evaporan al aire cuando usted llena el tanque de gasolina de su automóvil o cuando se derrama gasolina en suelos o en aguas superficiales. No todas se disuelven o diluyen tan facilmente.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente, las emisiones de gases a la atmósfera (incluidos combustibles) se vinculan con un billón de dólares en daños a la salud y casi 400.000 muertes.