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Artemis II regresa a la tierra e impacta la geopolítica mundial

Este viernes 10 de abril, cómo estaba previsto, la nave Orión atravesó la atmósfera terrestre y amerizó para terminar con la Misión Artemis II de forma exitosa.

Para Jorge Morán, politólogo, más allá de los hitos que marca esta misión espacial en el mundo de la ciencia y a nivel de records para la humanidad, hay también una lectura que se vincula con el contexto geopolítico del mundo.

El docente universitario recordó, en entrevista durante el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, como en los años 50, 60 y 70, la guerra fría estuvo marcada por la carrera espacial entre la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos. Destacó que en principio eran los soviéticos quienes llevaban la delantera.

Pues fue la Unión Sociética quien logró el lanzamiento del primer satélite al espacio en octubre de 1954, al poner en orbita al Sputnik 1. Seguidamente, fueron los primeros en poner un ser vivo en el espacio, con la perra Laika en noviembre de 1957.

Luego, fueron los primeros en llevar un hombre al espacio, al poner a bordo del Vostok 1 a Yuri Gagarin, quien logró orbitar la tierra en abril de 1961.

Y además, fueron los primeros en mandar a una mujer al espacio, al poner a bordo del Vostok 6 Valentina Tereshkova en abril de 1963, siendo hasta el día de hoy, la única mujer en completar una misión espacial en solitario.

Frente a todos estas conquistas de la Unión Soviética, el entonces presidente de los Estados Unidos, Jhon F Kennedy, en septiembre de 1962 reaccionó, anunciando que la nación norteamericana viajaría a la luna. Una misión que lograron completar en julio de 1969, con Neil Amstong y el Apolo 11.

Artemis II deja en evidencia una nueva carrera espacial

Jorge Morán, cree que la decisión de estados Unidos de regresar a la luna 50 años después, tiene absoluta relación con el plan de China, junto a Rusia, de visitar al satélite natural de la Tierra en 2030, con la intención de establecer una base de operaciones para viabilizar la posibilidad de la explotación de recursos en un futuro próximo.

Ya en su primer mandato, el presidente Donald Trump, promovió la firma del tratado de Artemisa, para establecer unas primeras condiciones de establecimiento, exploración y explotación de recursos en el espacio

Un acuerdo que, según la NASA, incluyó a 7 países y hoy suma un total de 61, siendo Osman la última nación incorporada en enero de 2026.

El profesor universitario cree que el espíritu competitivo de los estadounidense y el prestigio que da ser pioneros en el desarrollo de la tecnología impacta directamente en el modo de relacionamiento de los norteamericanos y el resto del mundo.

Recordó el destacado rol que ha jugado el control de los sistemas satelitales que tiene Estados Unidos y que le han permitido atacar objetivos específicos y también compartir información estratégica con sus aliados en medio de conflictos bélicos activos, como en el caso de Ucrania.

Distinguió los actores detrás de esta nueva guerra fría, donde también destacan la inteligencia artificial y el llamado soft power o poder suave, a través de la.consteuccion de narrativas y relatos que influyen en la mirada de otras naciones.

Entre las estrategias destaca el aparato cinéfilo de Hollywood y la cultura gastronómica promocionada con el interés no explícito de transferir modos de ser, hacer y pensar a otras sociedades.

Un tablero con muchos actores

Para Jorge Morán, Artemis II pone de manifiesto los múltiples intereses involucrados, que no se reduce a naciones o imperios que reclaman un lugar protagónico en el mundo, sino también empresarios que están detrás del desarrollo de las tecnologías que se están desarrollando.

Mientras China cumple rigurosamente su plan para garantizar un aterrizaje exitoso en 2030, los Estados Unidos acelera su programa para alunizar en 2028 con Artemis III y nuevamente en meses posteriores con Artemis IV.

Mientras, China hará un vuelo de prueba el próximo año, prevee en 2030 hacer su alunizaje y para 2036 espera tener lista su primera base lunar.

El interés norteamericano de establecerse antes, a juicio de Morán, es ganar una posición adelantada para poder establecer condiciones para la explotación de recursos en la luna.

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