Los transportes públicos y privados de Tucupita se encuentran laborando en los días de confinamiento radical, pero los usuarios prefieren arribar y retornar caminando a sus destinos.
Y es que no tienen cómo pagar los 30 mil bolívares del precio del pasaje. Y quien los tiene prefiere ahorrarlos para que le alcance para los gastos de comida.
Los deltanos simplemente no pueden pagar esta cantidad a diario, entre el arribo y el retorno. Para muchos, esto supone un gasto innecesario, prefieren comprar un pan y van a casa caminando. Durante esta semana se ha podido observar autobuses vacíos y cientos de personas caminando.
Estas son las nuevas imágenes que se reflejan en la capital de Delta Amacuro. Son muestras de la aguda crisis que sigue imperando en Venezuela.