Bolivia en el tercer lugar de deforestación en el mundo

La ganadería y la agroindustria son los principales factores que influyen de una manera determinante en las cifras de la  deforestación en Bolivia.

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Bolivia es el tercer país de todo el planeta con mayor índice de deforestación en el mundo, según datos del Global Forest Watch, difundido por la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER).

Los registros alarmantes señalaron que, en la Amazonía, entre 2001 a 2020, se perdieron 54 millones de hectáreas.

Por otra parte, Marlene Quintanilla, directora de Investigación y Gestión del Conocimiento de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), también manifestó su preocupación por este asunto, según reseña el portal especializado en noticias ambientales Mongabay.

Bolivia no solo es el tercer país en el mundo, sino que que ocupa esta posición por tercer año consecutivo y con un aumento sostenido de la deforestación.

En el año 2022, Bolivia cerró con un total de 385. 567 hectáreas deforestadas, y en el año 2023 cerró con 490.544 hectáreas de bosques destruidos, un aumento de 27 % sobre el año anterior.

De acuerdo con Quintanilla, desde el 2015, las tasas de deforestación en Bolivia no superaban las 200.000 hectáreas, desde el 2015 aumentó a más de 250 000 hectáreas.

“Y desde el 2021 tenemos una aceleración de la deforestación por encima de las 300 000 hectáreas”, comentó Marlene Quintanilla, directora de Investigación y Gestión del Conocimiento de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

Para Quintanilla, la pérdida de los bosques tiene que ver con las políticas ambientales del gobierno. “No se mira al bosque como un bien económico, sino que se debe talar para impulsar la economía”.

El ganado y la agroindustria impactan en la deforestación

La ganadería y la agroindustria son los principales factores que influyen de una manera determinante en las cifras de la  deforestación en Bolivia.

Según Marlene Quintanilla, en Bolivia se talan bosques para mantener la seguridad jurídica de un predio, puesto que, según la normativa, si no se ha eliminado el bosque significa que el terreno no tiene una función económica y social; por tanto, el Estado puede pedir la reversión de esas tierras.

“Mucha gente termina deforestando para tener ganado o algún cultivo en sus predios con el fin de no perder esa tierra. La seguridad jurídica de los bosques es muy débil o no existe en Bolivia”, aseguró Quintanilla.

Ante este enfoque, que a juicio de Quintanilla es un error, propuso que se debe dar una función económica y social a los bosques.

«Tenemos que mirar al bosque como un pilar fundamental para el bienestar económico y social. Esto es lo que no se interpreta de las leyes”, dijo Quintanilla.

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