Castillo dio 72 horas a los «delincuentes extranjeros» para salir de Perú

Pedro Castillo, Presidente del Perú. Foto: @Twitter

Perú abrió hoy un nuevo ciclo histórico con la toma de posesión del presidente Pedro Castillo, la primera vez en sus 200 años de historia republicana, que se cumplen en esta misma jornada, en que el país «será gobernado por un campesino».

En una jornada cargada de simbolismos, Castillo, un profesor de escuela rural de 51 años, se convirtió en el jefe del Estado peruano. Con un primer discurso largo y sobrio, cargado de reivindicaciones históricas, promesas de mejoras sociales y propuestas de reforma económica, pero sin estridencias, ni amenazas ni rupturas radicales.

Durante su discurso ratificó que expulsará a los «delincuentes extranjeros» durante los próximos tres días.

«Los delincuentes extranjeros tendrán 72 horas de plazo, a partir de la fecha, para salir del país». Y anunció que los jóvenes que no estudian ni trabajan deberán ponerse al servicio de Perú.

Castillo destacó que es la primera vez que un «campesino y un maestro es elegido presidente». Y como es habitual en los líderes populistas, dijo que va a «gobernar con el pueblo y para el pueblo» y a «construir desde abajo».

Momento Crítico

En su discurso, Castillo reconoció que Perú vive un «momento crítico» y delineó las prioridades de su Gobierno para salir de la crisis económica, social, sanitaria y política que vive.

En ese sentido, apuntó que los primeros pasos que dará serán para luchar contra la pandemia de covid-19, la reforma e impulso del sistema de salud, la mejora de la educación y la reactivación económica.

Para tranquilizar a la población alarmada tras una muy polarizada y encarnizada campaña electoral y muy temerosa ante las posibles políticas económicas del nuevo Gobierno, Castillo subrayó que el Estado peruano seguirá siendo «garante de la propiedad privada» y que sus planes no buscan «una economía estatista».

Insistió, sin embargo, en que buscará combatir la corrupción, los abusos económicos y los monopolios, en que los proyectos de explotación mineros deberán tener «rentabilidad social» bajo pena de no ser admitidos y en que el gasto público, al menos en educación y salud, deberá multiplicarse.

Fuente: EFE, Twitter