La primera vez que el danés Cristian Eriksen se desplomó en el campo de juego fue junio de 2021 en el marco de la Eurocopa 2020 que fue celebrada en el 2021 debido a los efectos colaterales de la pandemia provocada por la Covid-19.
En aquel partido, la selección de Dinamarca debutaba contra Finlandia cuando el jugador cayó repentinamente y de forma estrepitosa. Quedó inconsciente durante varios minutos. El reporte médico posterior indicó que el corazón del jugador sufrió un paro cardíaco fulminante.
Durante eternos y agónicos minutos, los médicos le realizaron reanimación cardiopulmonar (RCP) y utilizaron un desfibrilador en pleno campo de juego, mientras sus compañeros formaban un círculo humano a su alrededor entre lágrimas para proteger su privacidad.
Tras sobrevivir milagrosamente, a Eriksen se le implantó un dispositivo ICD (un marcapasos con desfibrilador). Aunque tuvo que salir del Inter de Milán debido a las estrictas regulaciones médicas de Italia, el danés firmó un regreso heroico al fútbol profesional en la Premier League con el Brentford.
Fantasmas del pasado: ahora en un amistoso mundialista
El fútbol mundial contuvo el aliento una vez más. En una escena que revivió los peores fantasmas del pasado, el experimentado mediocampista danés Cristian Eriksen, de 34 años, se desvaneció sobre durante el partido amistoso entre las selecciones mundialista Dinamarca y Ucrania en el Nature Energy Park de Odense.
El dramático incidente ocurrió en el minuto 65 del encuentro, cuando el actual jugador del Wolfsburgo alemán se llevó ambas manos al pecho en una acción sin balón y cayó al suelo de forma repentina.
De inmediato, la angustia se apoderó de los jugadores y y ambos cuerpos técnicos de las selecciones exigieron a gritos el ingreso de las asistencias médicas. Ante la conmoción generalizada de los aficionados y los planteles, el partido fue suspendido de forma definitiva.
El desfibrilador automático hizo el trabajo
Afortunadamente, el desenlace de esta nueva emergencia ha sido mucho más alentador que el de hace unos años. La Unión Danesa de Fútbol (DBU) emitió un comunicado oficial minutos después para llevar tranquilidad al planeta: “Christian Eriksen está consciente y, dentro de las circunstancias, se encuentra bien”.
El médico de la selección danesa, Morten Boesen, ofreció detalles clave que explican por qué esta vez no se llegó al extremo de una tragedia. Según el doctor, Eriksen perdió el conocimiento brevemente, pero lo recuperó casi de inmediato y fue capaz de abandonar el terreno de juego por su propio pie antes de ser trasladado al hospital.
“Por lo que pude ver, el desfibrilador automático implantable (ICD) respondió exactamente como debía”, explicó Boesen, confirmando que la tecnología médica salvó la vida del jugador al regular su ritmo cardíaco en el momento del colapso.
Incertidumbre sobre el futuro profesional del ’10’
A pesar de las buenas noticias sobre su estado de salud actual desde el hospital de Odense, donde se le siguen realizando exámenes exhaustivos, este segundo colapso abre un profundo debate sobre la continuidad de Eriksen en el deporte de alto rendimiento.
A sus 34 años, habiendo dejado una huella imborrable en clubes como el Ajax, Tottenham, Inter, Manchester United y ahora en la Bundesliga, el legendario mediocampista ha vuelto a ganar el partido más importante: el de la vida. Sin embargo, la comunidad del fútbol coincide en que, tras este segundo aviso de su corazón, la prioridad absoluta deberá ser su bienestar a largo plazo, lejos de las canchas.
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