Colombia vuelve a paralizarse por conflictividad social

Foto: El Tiempo de Bogotá

Este miércoles 21 de octubre el país neogranadino experimentará un nuevo paro nacional convocado por diversas organizaciones sociales que reclaman, entre otros problemas, el aumento de la violencia, el incumplimiento de los Acuerdos de Paz y la manera de cómo se atendió la crisis por la COVID-19.

El gobierno de Iván Duque nuevamente se ve seriamente cuestionado por la mayoría de los colombianos que ha sido arengada, así como en el 2019, por el Comité Nacional del Paro con marchas y concentraciones en las principales ciudades del país.

La convergencia de organizaciones sociales, de derechos humanos, movimientos estudiantiles universitarios, deportistas, movimientos indígenas le reclaman vehementemente al mandatario que Colombia esté sumergida en una cruda ola de violencia, caracterizada en los últimos tiempos por las continuas masacres y asesinatos de líderes indígenas y sociales en zonas rurales.

Según un reporte de la ong de derechos humanos Indepaz, las cifras actuales de estas masacres superan con creces a las registradas en el año 2017, marcado como uno de los años más violentos en la última década.

Hasta la fecha se contabilizan 267 personas asesinadas por grupos armados, algunos identificados como parapoliciales y paramilitares.

¿Qué reclaman?

El Comité ha manejado el lema “por la vida, democracia, paz y negociación del pliego de emergencia”. Intentarán, así como lo lograron en noviembre de 2019, forzar a que Duque ceda en sus exigencias para instalar mesas plurales de diálogo y concertación con todos estos sectores y no solo con cúpulas partidistas y empresariales.

Al paro se le sumarán dos movimientos que últimamente han sonado fuerte en toda Colombia. Una es la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la central obrera más grande del país.

Sus principales dirigentes afirman que protestarán, entre otras razones, porque consideran que “la política aplicada por el presidente Duque para enfrentar la emergencia ha sido de las más desastrosas del continente, ni la vida ni la economía han sido puestos como prioridad (…). Somos el quinto país en el mundo por número de fallecidos por cada millón de habitantes”.

Y el otro movimiento es la Minga indígena que viene caminando desde el Cauca desde hace una semana hasta llegar a Bogotá. Exigen los más de 7 mil originarios colombianos que el presidente acceda a sentarse a conversar con ellos por sus peticiones en torno a los derechos a la vida, la paz, el territorio y la democracia.

“La movilización hacia Bogotá fue para defender la vida en nuestros territorios, no solo la de los pueblos indígenas, sino la de todos los colombianos”, explicó Dario Tote, consejero de la minga.

Motivos como los que refleja la Federación Nacional de Trabajadores Educativos al decir que no existen condiciones para regresar a las escuelas y los que expone el nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) al rechazar los asesinatos de 234 ex militantes de la guerrilla desde la firma de los Acuerdos de Paz, 146 de ellos durante el Gobierno de Duque, también estarán presentes en este paro nacional.