Tras culminar el encuentro Constructores de Paz, en su edición número 17, en el aula magna de la UCAB, las organizaciones de la Red de Acción Social de la Iglesia en Venezuela (RASI), emitieron un comunicado en el que llaman a recuperar la institucionalidad independiente para la democratización y la paz en el país.
El evento, efectuado este sábado 6 de junio con la participación presencial de más de 600 personas, y unas 200 por la modalidad virtual, contó con representación de la Conferencia Episcopal Venezolana, miembros de congregaciones y órdenes religiosas e integrantes de organizaciones sociales de la Iglesia católica como Cáritas, Fe y Alegría, Centro Gumilla, AVEC, APEP, AVESOC, entre otras.
En el documento, la RASI junto a organizaciones de la sociedad civil venezolana reafirman su “compromiso con la construcción de un país sustentado en el respeto a la dignidad humana, a la verdad, a la justicia y a la paz”, a la par que motivan a la ciudadanía a estar siempre activa para desarmar “el lenguaje excluyente y renunciemos a la agresión, tanto en la arena pública como en las redes sociales, para abrir espacios donde el adversario sea reconocido como un hermano con dignidad”.
La paz duradera se sustenta en instituciones sólidas
También, consideran que la paz duradera solo es posible si se sustenta en personas, familias e instituciones sólidas y transparentes.
Por esta razón, exhortan a los responsables de los poderes públicos venezolanos a recordar que “la institucionalidad debe estar al servicio de la verdad, para que ésta pueda expresarse sin miedo, y de la sanación comunitaria, permitiendo que el perdón verdadero sea un acto de justicia y no de impunidad, con el que se va construyendo el futuro”.
En cuanto a la vigencia e importancia de la sociedad civil, el comunicado del encuentro, fruto de las ponencias y de las mesas de trabajo, establece que “la profundidad de la democracia se mide también por la calidad de su sociedad civil. Siguiendo la exhortación de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), la reconstrucción del país se apoya de asociaciones, fundaciones y ONG que tienen libertad de acción, en articulación, para acompañar a los más vulnerables, asegurando que la voz de todos sea escuchada”.
Hablan de que en Venezuela es necesario avanzar en la llamada transición democrática, constitucional y pacífica, sin olvidar el tema electoral, para lo cual se requiere que tanto las organizaciones de la sociedad civil como los propios ciudadanos requieren de:
- Continuar salvaguardando la vida y dignidad de cualquier persona.
- El diálogo social y el debate crítico como los movilizadores legítimos del desarrollo sostenible.
- La formación de una ciudadanía corresponsable que actúe y emprenda iniciativas propias; vigile y fortalezca las instituciones del Estado y su respeto a los Derechos Humanos.
- Actuemos en dinámica de tejido social, porque solo una sociedad civil organizada y articulada puede sostener una democracia que no se quiebre ante las crisis. Confiemos en Dios y en nosotros.
La reconstrucción de la paz se hace efectiva en la vida diaria
En este capítulo, los participantes del encuentro nacional que lleva 17 años seguidos haciendo propuestas en medio de los contextos vigentes, exhortaron “a todas las instituciones, organizaciones, empresas y grupos de buena voluntad del país, (a que) la reconstrucción de la paz se hace efectiva en la vida diaria: en la atención médica de excelencia, en la educación de calidad, en la empresa corresponsable con sus trabajadores y el entorno, en expresiones culturales y religiosas que fortalece nuestra humanidad, en la acción ética y honesta de todos, logrando la erradicación de la corrupción tanto en el sector público como en el sector privado”.
Finalmente, con contundencia solicitaron a los actuales conductores del ejecutivo nacional, de la Asamblea Nacional y de los otros poderes, a derogar “la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones no Gubernamentales y Organizaciones Sociales sin Fines de Lucro, cuyo andamiaje normativo ha bloqueado el libre ejercicio de la sociedad civil organizada y ha constituido un severo obstáculo para que los actores sociales puedan ejercer su labor en la promoción de los derechos humanos, la asistencia humanitaria, la salud y la educación”.
En ese tenor, también piden la impostergable supresión “de los denominados delitos de opinión —amparados en la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia—, abriendo paso, de manera definitiva, a la liberación de todos los presos políticos, y creando un clima de verdadero cariz democrático, donde la seguridad ciudadana sea respetuosa de los derechos de todos”.
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