Cuba abre el 2021 con reforma monetaria y aumento de precios de bienes y servicios

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Este 1 de enero es señalado en la isla como el «día cero» porque marca el inicio de una compleja reforma monetaria contemplada dentro de un paquete de reformas económicas que ha emprendido el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Su puesta en marcha definitiva, tras aplazamientos del proceso anunciado en 2013, comienza ahora en medio de la tensa y crónica crisis económica que arrastra Cuba, agravada por el negativo efecto de la pandemia de COVID-19 y el reforzamiento de las sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos.

Esta reforma ineludible para actualizar el modelo socialista cubano trae implícito un reajuste salarial, de las pensiones, retirada de subsidios y un incremento de los precios de bienes y servicios  cuyo precio se multiplicará.

De esta manera, Cuba entra este viernes en el complicado camino de la unificación de sus dos monedas -el peso cubano CUP- y el convertible CUC, que desaparecerá de la circulación dentro de seis meses, así como de la eliminación de una serie de distorsiones económicas provocadas fundamentalmente por la diversidad de tasas de cambio existentes.

A partir de esta fecha desaparecerá el peso cubano convertible CUC -moneda artificial paritaria con el dólar puesta en circulación en 1994- y el peso cubano CUP, la moneda única con denominación legal para todas las operaciones, se devalúa frente al dólar con una tasa de cambio fija de 1 USD por cada 24 CUP.

Aunque esta medida es reconocida como necesaria, economistas, población y sus promotores, no descartan que el mayor peligro que puede traer el final de la dualidad monetaria y cambiaria es la inflación, por la subida de los precios de bienes y servicios, pese al incremento de ingresos que supone la anunciada aplicación de una reforma salarial y de las prestaciones de la asistencia social.

La “tarea ordenamiento monetario” -término oficial que identifica a esta medida- ha supuesto entre otras medidas la actualización de las plantillas laborales, el cambio de denominaciones de billetes de CUP, y la subida de precios de los productos básicos que se ofertan por la cartilla de racionamiento, vigente desde 1962, y de servicios como las tarifas del servicio eléctrico, telefónico y transporte.

Precisamente, el alza de las tarifas de la electricidad hasta el 500 por ciento respecto a los precios actuales provocó un malestar general entre la población cubana, que volcó sus quejas y críticas en comentarios a nivel de calle y en las redes sociales, una vía cada vez más usada por los cubanos como espacio de opinión pública.

A ello el Gobierno cubano respondió esta semana con el anuncio de una modificación a la baja para todos los tramos de consumo en los que se divide la tarifa eléctrica que se aplicarán desde inicios del nuevo año.

Con información de EFE