Desde hace 40 años no pintan la escuela José Miguel Contreras de Barquisimeto

Foto: @angelicaive

El inicio del año escolar 2019-2020 comenzó oficialmente este lunes y la institución educativa José Miguel Contreras, ubicada al oeste de Barquisimeto, abrió sus puertas a la espera de estudiantes.

Las primeras actividades fueron realizar un balance de los docentes con los que se cuentan para impartir clases, además de las últimas inscripciones con los padres de los estudiantes que se acercaban.

Lilibeth Quedo, subdirectora de la escuela, dijo a Radio Fe y Alegría Noticias que esperaba una matrícula de 1.300 estudiantes en este inicio del año escolar.

“Oficialmente comenzamos con los niños y niñas el lunes 23, pero recibimos a los estudiantes que nos traen los representantes”, mencionaba Quedo.

Entre las principales necesidades está la infraestructura de la escuela que necesita de atención. Según vecinos, más de 40 años tiene la escuela sin ser pintada y temen por algunos salones que están por caerse.

“Necesitamos esa gota de amor desde el ministerio de educación para la institución. Necesitamos una pintura y el frisado en algunos salones y la biblioteca de la escuela”, contó Quedo.

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Debido a la caída de una fase del sistema eléctrico en la institución, ocasionado por los racionamientos, el sistema de hidrobomba no funciona con normalidad lo que dificulta el llenado de los tanques de agua potable.

“Solicitamos ayuda a Corpoelec para la solución de esta problemática. Tenemos con qué obtener agua para los dos tanques pero sin la hidrobomba, no podemos abastecernos de agua”, acotó.

Piden que horario de contingencia continúe

La profesora Jenni Escalona, docente de primer grado, comentó que el año pasado estuvieron con un horario de contingencia debido a las fallas de distribución de agua potable en la comunidad. Las clases eran impartidas desde las 7:00 de la mañana hasta las 10:00 de la mañana.

Hoy en día, la ausencia del líquido en el sector está solventada, sin embargo, para Jenni este horario debería continuar ya que los racionamientos eléctricos también afectan las actividades en los hogares de los docentes.

“Yo soy madre, siempre al salir de clases me toca hacer almuerzo en mi casa y la última vez mi familia y yo tuvimos que almorzar a las 4:00 de la tarde porque fue la hora que me llegó la luz y fue cuando pude cocinar porque no tengo gas y uso es cocina eléctrica”, relató.

Comedor con necesidades

Uno de los beneficios con los que cuenta la unidad educativa es el servicio de comedor para los alumnos inscritos, el cual necesita de dotación semanal e insumos como cucharas, tenedores, vasos y tazas.

“Ya no tenemos ollas, todas están viejas y dañadas. Estamos trabajando con las uñas”, expuso Yajaira Rodríguez, vocera del servicio del comedor.

La cocina está dañada desde hace más de un año y cocinan con dos pequeños hornos de reverbero: “necesitamos que nos arreglen la cocina. Ella dejó de levantar llama y nos quedamos sin la única cocina con la que contábamos”.

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Actualmente cuentan con 10 trabajadores dentro del comedor dispuestos a trabajar, pero la comida no llega. Rodríguez comentó que si el año pasado llegó tres veces alimentos, es mucho.

“Los niños comen todos los días, ellos no comen tres veces en el año. Ellos nos llegan a la cocina diciendo que tienen hambre y a nosotras se nos rompe el corazón”.

“Sería bueno un desayuno para los niños. Ellos viene para acá y se desmayan con hambre. ¿cómo pueden estudiar con el estómago vacío? Pero si no nos llega para el almuerzo, cómo hacemos con ese desayuno que deseamos darles”, exclamó.

En los 16 años de trabajo como cocinera en la institución educativa, Yajaira Rodriguez califica al período de 2018-2019 como el peor de todos los años, sin embargo, no ve con muy buenos ojos el que se les avecina.