
La desidia gubernamental y la ausencia de políticas de prevención fueron algunas de las causas de que muchos proyectos en la planificación de Ciudad Guayana fueran engavetados, entre ellos, planes sobre cómo afrontar las crecidas de los ríos Orinoco y Caroní, fluviales que bordean la ciudad.
En medio del período de lluvias, este 2025 muchas comunidades de la ciudad se han visto afectadas por la crecida de los afluentes cercanos a la urbe; sin embargo, como localidad planificada para aprovechar el potencial hidrológico, el urbanista Simón Yegres explicó a Radio Fe y Alegría Noticias que durante la fundación de la ciudad ya se hablaba sobre zonas de riesgo y necesidad de organización.
“Desde 1963, por lo menos en documentos, hasta el 2006 se ha estado en diferentes oportunidades registrando los sitios vulnerables o zonas de riesgo ante las posibles crecidas de los ríos. Entre ellos, está la parte baja conocida como Los Monos, Puerto Libre, ese sector. Del otro lado, Sabana de Piedra, Acapulco, La Laja, Las Delicias. Eso es lo más renombrado. Entre los proyectos más relevantes está el Plan Director de 1963, que dio lugar a los planes rectores. La Ordenanza de Zonificación del municipio Caroní de 1970, el plan rector de 1983, luego el Plan de Desarrollo Urbano Local del 2006. En todo eso, aparecía los sitios como zona de riesgo”, expresó Yegres, quien manifestó que existe documentación con la cartografía, zonas de desnivel, cotas y altura sobre el nivel del mar y demás datos de importancia.
En este sentido, Yegres alegó que no hay falta de conocimiento sobre las zonas afectas o pocos registros, apuntando a que no ha habido suficiente responsabilidad por parte de las autoridades para reubicar a las familias que decidieron construir viviendas o ranchitos en las zonas de riesgo.
“En las discusiones cuando se ha planteado la cosa turística de esta ciudad, aparece siempre que la ubicación de nuestra ciudad está atravesada por el segundo río más caudaloso y a orillas del más caudaloso de Venezuela. Es un prodigioso por lo abundante del agua dulce y espectacular por la belleza; eso es positivo; pero, por estar ubicado en esas corrientes de agua, también exige mucha responsabilidad y seriedad en la relación que establezcamos con esos ríos, ahí es donde vino una falla y la pagamos todos los años. Unos más y otros menos, con la crecida de los ríos. Las construcciones, las residencias, comercios y materias de construcción debe tomar en cuenta esas cotas de inundaciones”, puntualizó.
Propuestas de mitigación de afectaciones
Ante la obviedad de que muchas personas construyeron sus viviendas en las comunidades ribereñas, Yegres manifestó que también se creó el Plan Especial de Castillito, que proponía zonas tentativas para reubicar a las familias ubicadas en la franja de este sector de la parroquia Cachamay.
“Los planes que ya mencioné vienen del diseño de la ciudad y únicamente indican los sitios de riesgo. No dicen cuál era la solución, indicaban dónde no tenía que ubicarse la gente. Concretamente, cómo mitigar el riesgo de inundación, hay un plan que debería servir de referencia que era el Plan Especial de Castillito. Este plan se hizo justo con el Plan de Desarrollo Urbano Local y allí había tres cosas fundamentales: reubicación de viviendas y reordenamiento urbano. Había familias que tenían que moverse a otros espacios y otras que podían seguir viviendo en ese sector, pero en otro tipo de vivienda, reordenarlos a unos y reubicarlos a otros (…). La segunda cosa era la construcción de un dique de contención para evitar las inundaciones y contener las aguas. Además del dique, también la creación de una vía llamada vía costanera que serviría como barrera física entre el río y las viviendas”, profundizó el especialista.
Sin embargo, este plan no fue ejecutado y se “engavetó” en lugar de pensar en replicarlo en otras parroquias de la ciudad. Sobre esto, Yegres manifestó que este proyecto permitiría también embellecer esta zona y potenciar el encanto turístico de Guayana.
“Todo eso estaba en el Plan Especial de Castillito. Igualmente, podemos decir- no sería igual- que similar a ese podría aplicarse del otro lado del río en Acapulco, La Laja… con la experiencia del desarrollo de ese plan que nunca se ejecutó. Quedó allí en esos años. Estamos hablando de hace 22 años mínimo, eso más nunca se trató. No sé dónde estará el plan. ¿Cómo se resolvería? Retomar ese plan y convertirlo en ley, una ordenanza para zonas de riesgo de inundación. Al convertirlo en ley, obligaría al alcalde que sea a cumplir con eso”, finalizó Yegres.
Bolívar permanece en alerta amarilla: ¿cuál es la situación actual?
Dada la no aplicación de estos proyectos, para ese 2025, los bolivarenses han vivido las consecuencias de la crecida del río Orinoco, dejando más de 1200 familias afectadas. Actualmente, en Ciudad Bolívar el Orinoco está a 4 cm de alcanzar la alerta roja.
Según la data ofrecida de forma diaria por Protección Civil, las zonas en alerta roja son Puerto Ayacucho en el estado Amazonas con una cota de 52,80 metros sobre el nivel del mar (msnm) y Caicara del Orinoco en el municipio Cedeño del estado Bolívar con 35,68 msnm.
Ciudad Bolívar mantiene una cota de 17,96 msnm rozando la alerta roja de 18 msnm. Por su parte, desde hace varios días no hay medición de la zona de Palúa, en el municipio Caroní, que la semana pasada se mantenía en alerta amarilla.
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