Diócesis de Guasdualito tiene un nuevo Vicario General

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Este jueves 2 de julio en plenas actividades vocacionales para el sacerdocio en la Diócesis de Guasdualito, en el Alto Apure, el Obispo de esta jurisdicción católica, Monseñor Pablo Modesto González, designó al sacerdote jesuita y Párroco de San Camilo, de El Nula, Gustavo Albarrán, como nuevo Vicario General de esta nóvel Diócesis altoapureña.

De esta manera, Albarrán se convierte desde hoy en la segunda máxima autoridad eclesiástica de esta Diócesis.

Albarrán con 10 meses de haber asumido como párroco en San Camilo de Lelis, venía trabajando en algunas actividades de la Diócesis, junto al obispo González Pérez, siendo la última la pautada esta semana donde el nuevo Vicario coordinó las actividades vocacionales.

El padre Albarrán, quien pertenece a la Compañía de Jesús, en Venezuela, es un sacerdote nacido en Maracaibo, estado Zulia, aunque su crecimiento y educación los desarrolló en las tierras andinas, de donde era su mamá.

En la orden religiosa ha ocupado varios roles de responsabilidad como la coordinación general del Movimiento Juvenil Huellas y Director de las Casas de Retiros y Centros de Espiritualidad de los jesuitas en todo el país.

Ésta es la tercera oportunidad que un jesuita ocupa un cargo de este estilo en esta tierra de gracia del estado Apure.

Años atrás, siendo obispo de la entonces única Diócesis de San Fernando de Apure Monseñor Mariano Parra, el P. José Luis Echeverría fue nombrado Vicario General. El sacerdote, ya fallecido, era para ese entonces párroco de la jurisdicción de Nuestra Señora del Carmen.

Luego, siendo párroco de San Camilo de Lelis, en El Nula, el también desaparecido P. Acacio Belandria, ocupó esta responsabilidad como Vicario General en los tiempos del obispado de Monseñor Víctor Manuel Pérez Rojas, fallecido recientemente.

En el caso de Albarrán este cargo le viene a significar que es la segunda autoridad después del obispo.

Prácticamente se convierte en su mano derecha en el Gobierno de la Diócesis.

Lo sustituye en todas sus ausencias y se encarga de los asuntos importantes del clero y lo que el obispo le encomiende.