El don de servir

Foto: Héctor Cortez

“En todo Amar y Servir”, dijo alguna vez San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Una frase poderosa que, de aplicarla, la vida sería menos compleja.

Esa vocación de servicio la refleja Lettyzaida Zerpa, promotora educativa del Instituto Radiofónico Fe y Alegría (IRFA) en el estado Mérida.

Conocida como Letty, vive en la comunidad de Loma de los Maitines, una zona popular del municipio Libertador en la que subir y bajar el cerro es el pan nuestro de cada día.

Letty es madre, esposa, profesora y amiga de la comunidad. Relata que tiene más de 30 años vinculada a Fe y Alegría aunque laboralmente tiene dentro del movimiento dos años. Está casada con Édgar y tiene dos hijas, ya mayores de edad, Alicce y Yeimy.

“Conocí a Fe y Alegría a los 12 años de edad cuando fui seleccionada por el padre Madariaga para una bequita. Una beca estudiantil para varios chicos de la loma”. Ese aporte, indica Letty, le valió para ingresar al colegio Micaeliano, una unidad educativa solo para jovencitas.

“El padre siempre estuvo pendiente de nosotros. Él siempre tuvo la grandiosa idea de apoyarnos. Desde allí, tengo a Fe y Alegría en mi corazón”.

La misión de Letty se divide en varias responsabilidades. Lleva adelante en el Centro Educativo Comunitario (CEC) San Benito el proceso de formación de 12 participantes del Centro Comunitario de Aprendizaje (CCA) de la localidad. Un centro que ella inició el proceso de reactivación. Esta experiencia con los jóvenes va mucho más allá de las orientaciones académicas de rigor.

“Cuando no me puedo comunicar con ellos, por el tema de la luz o las conexiones, voy directamente a sus casas; los visito, les pregunto, les ayudo e incluso les brindo palabras de aliento para seguir adelante”, dice.

Ese apoyo también se brinda en su hogar. Los muchachos, en ocasiones, acuden a la casa de Letty para despejar dudas. “Los chicos saben donde vivo. Los recibo con las puertas y los brazos abiertos, de alguna manera u otra trato de brindarles el apoyo que necesitan”.

Aparte del CCA, Letty acompaña a la coordinadora de los Centros Educativos de Capacitación Laboral (Cecal) en el estado. Su apoyo va dirigido a establecer los contactos entre las personas que se inscriben en los cursos. Se debe, indica Letty, llamar a los participantes y estar pendiente del proceso de los cursos.

Para completar su dinámica en la comunidad, Letty junto con dos personas más, acompaña a 30 niñas y niños en tareas dirigidas. Este espacio, que se brinda en la comunidad, ayuda a reforzar las carencias que arrastran los muchachos. Incluso atienden a jóvenes que hacen vida en la Escuela Técnica Industrial (ETI) Padre Madariaga de Fe y Alegría.

Los fines de semana, Letty acompaña la Catequesis en la Loma, ella junto a su hija menor Yeimy y su sobrina Dayan, le “llevan un poquito de Dios” a los muchachos.

Letty tiene la misión de guiar la primera comunión, experiencia que ve fortalecida gracias al apoyo del grupo de oración que lleva a cabo la profesora Mireya Escalante a través de los ejercicios de la vida corriente de San Ignacio de Loyola.

En la comunidad, Loma de los Maitines, existen diversas carencias que la población debe afrontar. Letty relata que la deficiencia de los servicios básicos, aseo, transporte, agua, luz y gas representa todo un reto; “se lograron avances como la llegada del agua a la comunidad gracias al padre Madariaga a Mireya y tantas otras personas que gestionaron ese recurso”.

Como vecina del sector, ve como positivo la incursión de organizaciones sociales independientes, casa de alimentación e instancias gubernamentales entre otros, los cuales ayudan a palear parte de las penurias que vive el sector. 

Lettyzayda gana salario mínimo ya que solo cubre 20 horas semanales. Ese monto no le alcanza para comprar un kilo de queso. Agradece a su familia ya que “entre los cuatro nos repartimos la carga del hogar”.

Para Letty, la conexión con el padre creador es fundamental. Ella atribuye su vocación de servicio al vínculo espiritual que cada día fortalece.

“En mi experiencia personal siempre está Dios. Soy muy cercana a Él. Siempre le pido que me ayude. Creo que lo más importante es encontrarnos con el Señor”, relata.