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¿Qué son las Empresas B?

Desde el 2 de mayo de 2019 las entidades bancarias en el país pueden realizar compra y venta de divisas entre personas o empresas a través de las mesas de cambio. Foto: Agencias.

Félix Ríos Álvarez, sociólogo y experto en emprendimiento, conversó en el programa En Este País de Radio Fe y Alegría Noticias sobre un cambio de paradigma crucial para el sector privado: el auge de las Empresas B y los nuevos estándares de certificación que rigen desde enero de 2026.

Bajo el título de su reciente artículo, El precio de la omisión, Ríos advirtió que en el contexto actual “ya no basta con ser buenos en promedio”, pues las empresas hoy enfrentan el reto de pasar de un modelo de lucro individual a uno de capitalismo de stakeholders (partes interesadas).

¿Qué significa ser una Empresa B?

Una Empresa B (o B Corp) no es aquella que busca ser la mejor del mundo, sino la mejor para el mundo. Según Félix Ríos, este modelo de certificación global busca que el éxito financiero sea inseparable del bienestar social y ambiental.

“El capitalismo no puede reducirse solamente a generar beneficios para los accionistas. Una empresa tiene trabajadores, comunidad, clientes y un medio ambiente que debe procurar”, afirmó Ríos.

Ríos fue enfático sobre el cambio en las reglas de certificación que entró en vigor este enero de 2026. Anteriormente, las empresas podían compensar una mala gestión en un área (por ejemplo, gobernanza) con un puntaje alto en otra (como comunidad). “Eso se acabó”, aseveró.

Para obtener el sello de Empresa B hoy en día se debe cumplir con un estándar mínimo en siete áreas críticas:

Gobernanza y Propósito: Transparencia y misión clara.
Trabajo Justo: Condiciones dignas para los colaboradores.
Justicia, Equidad, Diversidad e Inclusión (JEDI): Políticas activas de igualdad.
Derechos Humanos: Respeto absoluto en toda la cadena de valor.
Acción Climática: Estrategias contra el calentamiento global.
Circularidad y Gestión Ambiental: Modelos de producción sostenibles.
Acción Colectiva: Incidencia positiva en el entorno local y nacional.

Con una economía que busca diversificarse más allá de la renta petrolera, Ríos resaltó que las empresas venezolanas deben abandonar la mentalidad de “sobrevivencia” o el “como vaya viniendo, vamos viendo”.

Esto último, porque los capitales internacionales hoy exigen estándares de sostenibilidad y certificarse permite entrar en redes de proveedores globales. Para esto, el sello B funciona como un aval frente al greenwashing o marketing vacío.

Actualmente, aunque Latinoamérica cuenta con más de 1.000 empresas B certificadas, Venezuela aún no llega a las primeras 10, lo que representaría una oportunidad de oro para los emprendedores locales que deseen liderar el mercado con ética e innovación.

¿Cómo puede prosperar un negocio si su entorno se degrada? Para Félix Ríos, la omisión de estos estándares tarde o temprano se traduce en un costo financiero y social que pone en riesgo la sobrevivencia de la organización.

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