Hacia el referéndum popular

Oscar Arnal

La soberanía reside en el pueblo. El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) tiene como objetivo el que los pueblos de nuestro continente se protejan mutuamente de ataques o hechos que afecten la paz o la soberanía de algún país o la región. Siempre alegando la legítima defensa. En el año 2012 el régimen decidió abandonarlo. También nos hemos ido de la Comunidad Andina de Naciones o Pacto Andino, y el desgobierno nos sacó de la OEA, la Corte y la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, y además nos echaron del Mercosur. Hoy como nunca, el régimen está aislado y es desconocido por cerca de 60 países. Las democracias del mundo presionan por una salida pacífica y electoral. Trabaja en esa dirección el “Grupo de Contacto” europeo, el latinoamericano “Grupo de Lima”, “Noruega” y otras instancias internacionales como la ONU, la OEA y el Vaticano…

No hay duda que la paz del Continente está siendo afectada por la inmensa cantidad de Venezolanos que emigran hacia los diversos países. Que la vida en Venezuela se ha hecho difícil para todo aquel que viva de un sueldo o que se opone a la autocracia. Que las violaciones a los derechos humanos: políticos, económicos, sociales y culturales, son el pan de cada día, tal y como lo ha señalado el informe del alta comisionada para los derechos humanos de la ONU. En este sentido la decisión mayoritaria de la Asamblea Nacional de reincorporarnos al TIAR es pertinente. Otro asunto luego es invocarlo para que los países miembros tomen la decisión de intervenir para restablecer la paz y la tranquilidad. En Gambia se dio una situación similar exitosa.

La idea es que el desgobierno ceda y en concordancia con el artículo 70 y 71 de la Constitución se ponga la solución en manos del pueblo a través de un referéndum popular , pero si esto se hace imposible agotadas las negociaciones en Barbados, antes de que intervenga sólo EE.UU. lo sano es poner la resolución en manos de la mayoría de los países del continente para que acompañen la acción. Las nuevas sanciones de EE.UU y lo que han expresado sus voceros tienen carácter de ultimátum.

El país no aguanta más. La situación de hiperinflación, escasez de medicamentos y alimentos inaccesibles, crisis del transporte, metro, falta de agua y electricidad, implosionan nuestra sociedad. Ya basta de excusas. Son 20 años de mal en peor y el cambio es una necesidad de vida o muerte. Tienen que irse porque mañana es demasiado tarde.