Huellas Venezuela: Jóvenes venezolanos viven entre la incertidumbre y la resiliencia

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Foto: Referencial

El padre Juan Carlos Sierra, SJ, director nacional del Movimiento Juvenil Huellas Venezuela, afirmó que los jóvenes venezolanos viven hoy en día en medio de la incertidumbre, la ansiedad y la desconfianza, factores que afectan su capacidad para tomar decisiones y construir un proyecto de vida a largo plazo. 

Explicó que esta realidad está profundamente ligada a una crisis socioeconómica prolongada los obliga a centrarse en la supervivencia diaria y en responder a necesidades inmediatas.

Durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, señaló que este contexto también se desarrolla en un país marcado por dinámicas de violencia y una fuerte necesidad de reconciliación, lo que influye en la forma en que se han ido formando las nuevas generaciones. 

A su juicio, la incertidumbre reciente en el ámbito político, especialmente durante el mes de enero, mantiene a los jóvenes venezolanos entre la sorpresa y la expectativa, y de ello dependerá que el proyecto migratorio siga siendo una opción latente.

Resiliencia y fe frente a las dificultades

El padre Sierra indicó que, aunque existe en ellos un claro deseo de empleabilidad y emprendimiento para responder a sus necesidades económicas, actualmente enfrentan grandes dificultades para concretarlo, debido a los altos niveles de inflación que limitan tanto la creación de emprendimientos como el acceso a empleos con salarios capaces de cubrir las necesidades básicas.

Sin embargo, destacó la presencia de una fuerte resiliencia, que definió desde las “tres R”: resistencia ante la adversidad, capacidad de reconstrucción y posibilidad de resignificar lo vivido para proyectarse hacia el futuro y construir nuevos paradigmas de vida.

Opinó que desde la espiritualidad el joven puede encontrar sentido incluso en medio de la adversidad y comenzar a pensar en proyectos más grandes que la mera sobrevivencia. 

“Es necesario salir de la inmediatez para poderle darle cabida a la alteridad, al otro , podernos reconocer y reconciliarnos”, insistió. 

Valor del acompañamiento intergeneracional

El director nacional de Huellas advirtió sobre los riesgos de que caminen solos, ya que la fuerza juvenil, sin acompañamiento, puede volverse imprudente y vulnerable. 

Por ello, llamó al encuentro entre generaciones, donde la experiencia y sabiduría de los adultos ayuden a encauzar la energía de los jóvenes.

“Una sociedad sin la fuerza juvenil se paraliza, deja de crecer, pierde entusiasmo y alegría”, expresó el jesuita, quien recordó que una de las grandes heridas de Venezuela ha sido la migración masiva de jóvenes. 

Con quienes permanecen en el país, enfatizó que hace falta fortalecer una relación fraterna entre generaciones para que esa fuerza se transforme en esperanza y construcción de futuro.

Huellas: espiritualidad, comunidad y servicio

Sobre el Movimiento Juvenil Huellas detalló que su propuesta formativa se centra en la espiritualidad ignaciana, a fin de cultivar la interioridad de la persona, desde donde el joven puede fortalecerse para construir su proyecto de vida. 

A esto se suma el énfasis en la permanencia escolar, el sentido de la formación académica, la sana convivencia, el manejo adecuado de las emociones y el desarrollo de habilidades para el trabajo en equipo y el servicio a los demás.

Igualmente, mencionó iniciativas vinculadas al emprendimiento y la empleabilidad, así como la apertura de una nueva línea de acción hacia la pastoral infantil. Entre propuestas infantiles, juveniles, de iniciación y consolidación, el movimiento atiende aproximadamente a 2.800 beneficiarios directos, sin contar a los voluntarios.

Añadió que Huellas puede implementarse en cualquier espacio donde exista una comunidad interesada: escuelas de Fe y Alegría, parroquias, comunidades populares, centros comunitarios y otros entornos donde haya jóvenes cristianos dispuestos a asumir la propuesta formativa. 

Desde su punto de vista, el aporte central del movimiento se resume en tres ejes: comunidad, formación y servicio, poniendo los talentos personales al servicio de los demás.

El sacerdote subrayó que Huellas se sostiene en tres constantes: antropológicas, evangélicas y una actualización permanente según las circunstancias de cada momento histórico. Desde esa base, busca responder a los desafíos actuales que enfrentan los jóvenes venezolanos.

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