“¡Insólito, me botaron por ciego!”

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Personas ciegas
Referencial

En este artículo narraré un episodio de discriminación ocurrido en un medio de comunicación por ser una persona ciega. A la víctima le llamaremos en adelante Doroteo. Todos los nombres fueron cambiados para no someter al escarnio público ni dañarle su honor a nadie, derecho garantizado por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

El objetivo de contar esta historia es llamar a la reflexión a las autoridades y a la ciudadanía sobre los retrasos humanitarios que aún permanecen en nuestra forma de interacción y relaciones humanas en Venezuela.

Lo que dice la declaración universal de derechos humanos

La declaración Universal de los Derechos Humanos establece que todos los seres humanos somos iguales. El artículo 21 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela prohíbe todas las formas de discriminación y el artículo 23 de la Constitución establece que todos los tratados y convenios firmados por la República son ley de obligatorio cumplimiento en todo el territorio nacional para las autoridades civiles y militares, incluyendo los referidos a la no discriminación.

– ¿Doroteo, cuál era tu función en el medio de comunicación? ¿Qué fue lo qué pasó?

– “Mi cargo inicialmente era jefe de Prensa, posteriormente por mi trabajo y ser el único comunicador social en la compañía me gané la confianza  del director representante legal del dueño y me nombró su adjunto. Es decir, suplía al representante del dueño con la responsabilidad plena del funcionamiento del medio de comunicación”.

“Cuando recibí la oportunidad, me dediqué a hacer todo lo que el dueño quería para su empresa; monté y ejecuté el diseño y planificación, previa autorización del representante legal, es decir, mi jefe máximo. También, había un segundo jefe que me transmitía las ordenes del representante legal del dueño. Todo iba bien hasta que el directivo Catalino agredió verbalmente a una estudiante por no emplear lo que según el es la manera correcta de hacer un noticiario, (vale aclarar que el ciudadano en cuestión ni hace noticiarios ni es periodista). Yo defendí a la joven y por la fuerte discusión sufrí un descontrol de la presión arterial y estuve varios días de reposo”.

“Mi trabajo, en resumen, era: tutor de pasantías, instruirles, asignarles las tareas y verificar su evolución; coordinar los Servicios Informativos; hacer los noticiarios, programas de opinión, planificar y ejecutar las coberturas especiales, por ejemplo, un operativo electoral; diseñé y dicté el taller cobertura 21N, además cubrí el 21N, desde las 6 AM hasta las 9 PM, (méritos reconocidos por el dueño); puse al aire más de 50 micros informativos y educativos en: violencia de género, discapacidad, medio ambiente, parques nacionales, COVID, etc.”

Se le complicaba la situación a Doroteo

“Asimismo, con ayuda de una experta en estimulación laboral, les dicté al personal talleres de motivación y mejoras del ambiente de trabajo. Por su parte, Catalino y Juan siguieron saboteándome la faena. El primero, desprestigiándome con la autoridad 2 de la compañía diciéndole: “todo está mal hecho, nada de orden en el medio, Doroteo es ciego, él no puede con la responsabilidad porque no ve”. Y el segundo, acosando a las estudiantes que asistían a las pasantías, lo que por supuesto provocó que le amonestara y le reportara al representante legal del dueño las constantes acciones de ambos. Por diversos motivos él no pudo asistir a poner orden, logré contener al acosador, argumentándole que si no cesaban sus continuas persecuciones, recurriría a las autoridades judiciales por la Ley del Derecho de las Mujeres a una Vida libre de violencia. Pero no pude repeler los ataques de Catalino”.

“A pesar de que la autoridad 2 y el representante legal del dueño apreciaban mi trabajo, un buen día, cuando ya me iba por tener un fuerte dolor en el ojo donde tengo prótesis (la visión dañada desde ya 4 años), se me llamó a una reunión de emergencia porque mi compañero directivo sería despedido y yo destituido por la autoridad 2, que nombraría una autoridad única en el medio dejando de lado mis responsabilidades adicionales a la jefatura de prensa. Como me sentía muy mal, le indiqué a Petra, la mensajera, que no iba a poder estar. Solo Dios sabe qué dijo que la autoridad entró y me gritó fuertemente delante de las estudiantes, quienes se asustaron mucho”.

La decisión final

Agrega Doroteo: “Pero, la parte más fea estaba por venir; se me reclamó por no acudir cuando estaba de vacaciones a encender un equipo completamente visual, (recordemos, soy ciego total y ya había sido destituido de mis responsabilidades de adjunto del representante legal del dueño). Siguió la campaña de desprestigio diciendo que yo no había hecho nada en la compañía. Además, “soy ciego y eso no me permite hacer la faena”, al reclamarle a la autoridad 2 simplemente fui despedido. ¡Insólito, me botaron por ciego!”.

– ¿Y qué pasó con los artículos de la Constitución Nacional: 2, 19, 21, 23, 58, 81?

Allí se lee que en la República tenemos un Estado de Justicia Social, que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley, que se prohíben todas las formas de discriminación, que el Estado garantizará el goce pleno de los derechos humanos, que todos tenemos derecho a enviar y recibir información oportuna y veraz y que se equiparan los derechos a las personas con discapacidad. Todo queda en papel, pues la deuda sigue vigente.