La comunidad de Villa Hatos de Agua Viva, ubicada en la parroquia Marcial Hernández del municipio San Francisco en el Zulia, ha sido duramente golpeada por la onda expansiva de una explosión ocurrida en la empresa de fuegos artificiales Gallo Verdes, en la zona industrial.
Los residentes, que vivieron momentos de pánico y terror, ahora enfrentan la devastación de sus hogares y claman por ayuda urgente.
Testimonios del horror y la pérdida
La onda expansiva no discriminó: destruyó techos, ventanas y la infraestructura de las viviendas con una fuerza aterradora.
Los testimonios de los habitantes reflejan una profunda sensación de pérdida material, mezclada con el alivio de haber sobrevivido.
Yajaira Jugo, una de las residentes, habló con Radio Fe y Alegría Noticias sobre el estado en que quedó su hogar. “Mi casa quedó toda destruida, es horrible lo que estamos pasando”, expresó entre lágrimas. A pesar de la pérdida, Yajaira se siente agradecida de que su familia esté viva.
La señora Yurima Vera describió un panorama similar: el viento del estallido la tumbó y la hizo desmayarse. Al despertar, corrió para rescatar a su hija, quien sufrió una crisis nerviosa.
“Fue horrible”, afirmó. “Corrí, el viento me tumbó… Como pude la saqué y salimos corriendo”. Ella, como otros vecinos, pide a las autoridades una reubicación, ya que sus casas son inhabitables.
Para el señor José Morillo, la explosión se llevó 34 años de esfuerzo. “Esto quedó destruido”, dijo, señalando los restos de su hogar, y agregó que espera la ayuda del gobierno para poder reconstruir.

Una petición de ayuda desesperada
Una señora de 69 años, que vive sola y perdió su casa, expresó su angustia y su crítica a la falta de respuesta. “Esto es una tragedia inesperada… Espero toda la colaboración que me puedan prestar… No tengo los recursos para arreglar mi casa”, lamentó.
Danielis Ferrer también se encuentra a la espera. “Salimos ilesos de todo eso”, comentó, agradecida por seguir con vida. Aunque las autoridades han preguntado sobre los daños, no han llegado a inspeccionar y la comunidad continúa esperando la ayuda prometida.
La explosión ha dejado a los habitantes de Villa Hatos de Agua Viva con un futuro incierto. Las fachadas destrozadas, los techos caídos y las ventanas rotas han dejado a las familias; literalmente, sin un lugar donde vivir.
La comunidad ha perdido sus propiedades y su tranquilidad. Ahora su único refugio es la esperanza y la ayuda de las autoridades. El llamado es claro y urgente: necesitan asistencia inmediata para recuperar sus vidas y reconstruir lo que la onda expansiva les arrebató.
Este suceso ha cambiado irreversiblemente la vida de la comunidad. Las familias que lo perdieron todo ahora dependen de la respuesta de un gobierno al que le ruegan no ser olvidadas en esta tragedia.
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