En el marco del Día Mundial de la Radio, el periodista Rogelio Suárez, destacó en entrevista durante el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, cómo este medio ha logrado mantener su vigencia.
Recordando unas palabras del famoso radialista cubano, José Ignacio López Vigil, destacó que la radio es el medio que conecta más íntimamente con su audiencia.
El también docente universitario, explicó que esta relación viene dada por la propia intimidad que otorga el sentido del oído, que es el más involucrado en esta experiencia comunicacional.
Para ejemplificar este vínculo que crea la radio con su audiencia, comparó lo que significa soportar situaciones incómodas en soledad, como una cola de tránsito en medio del calor donde el tiempo se hace eterno y, en contraste, como el tiempo pasa volando en circunstancias agradables como apapacharse mientras se ve una película con un enamorado o enamorada.
Para Rogelio Suárez, eso es la radio, la novia o el novio, que acompaña y hace agradable los momentos mientras el tiempo transcurre.
Destacó cómo la radio logra colarse en diferentes espacios de la vida, para acompañar durante el desarrollo de múltiples actividades.
Señaló que, a diferencia de la televisión, por ejemplo, con la que la gente se sienta a verla, una de las grandes ventajas de la radio, es que no exige dedicación exclusiva, sino que se comparte con otras actividades. Pues su audiencia cocina, trabaja, se viste, conduce, entre otras cosas, mientras escucha la radio.
«La radio por donde ve una rendija se mete»
El comunicador social, destacó como la evolución tecnológica a supuesto desafíos para los medios tradicionales y cómo en ese contexto, «la radio ha logrado salir a flote y tomar aire, a diferencia del impreso, por ejemplo, que si ha tenido serias dificultades».
Recordó el reciente despido masivo que enfrentó, por ejemplo, The Washington Post, de unos trescientos trabajadores y el cierre de varios departamentos.
Salvo, algunas experiencias puntuales, dijo, en las que la prensa escrita ha logrado reinventarse para sobrevivir como es el caso del New York Time, en general la tendencia en el mundo parece ser hacia su desaparición.
En cambio, la radio, de quien se predijo su muerte desde la aparición de la televisión, ha logrado adaptarse y mantener su vigencia.
Y en esa evolución, destacó como la aparición de nuevos formatos radiofónicos como el Podcast, han venido a ser evidencia de esa capacidad de adaptación, al responder a los nuevos patrones de consumo de contenido de las sociedades.
Recordó, «hace años, yo para ver el Zorro tenía que estar antes de las seis de la tarde en la casa, sino me perdía el capítulo. Hoy no, hoy llego en la noche y pongo el capítulo que yo quiera.» Lo mismo pasa ahora con la radio, explicó.
El ¿Qué hacemos? de más de 50 años de Fe y Alegría
Rogelio Suárez, quién formó parte del equipo de Radio Fe y Alegría durante más de 30 años, recordó cómo nació este proyecto y cómo fue evolucionando.
Para el radialista, el sueño del Padre José María Velaz fue fundamental, quien después de abrir escuelas para niños y niñas que habían quedado al margen del sistema educativo, se percató junto a quienes le acompañaban, de que muchos de los papás y mamás de esos chamos estaban en las mismas condiciones.
«Eran analfabetas muchos de ellos, otros querían estudiar pero no podían porque estaban trabajando, tenían que resolver en su casa, y ante eso la pregunta:¿Qué podemos hacer?, ¿cómo hacemos con esto?, ¿cómo le damos respuesta?, y la radio fue una alternativa», relató.
Y es así cómo nace Radio Fe y Alegría, para completar a la escuela en la formación y capacitación de personas adultas, fundamentalmente papás y mamás de los chamos que eran atendidos en las escuelas del movimiento y demás población en condiciones similares.
El día que se fueron del aula-estudio a la calle para contar el país
El periodista recordó cómo 14 años después de fundadas las escuelas radiofónicas, tras el Caracazo, ocurrido entre el 27 y 28 de febrero de 1989 y los primeros días de marzo de aquel año, cayeron en cuenta de cuánto más se podía y debía hacer con la radio.
«Ese fue un punto clave, porque Fe y Alegría se dio cuenta de lo que tenía en las manos. El Caracazo fue un hecho que impactó en un momento y la radio estuvo ahí. Quienes estaban en Radio Fe y Alegría salieron a la calle a hacer lo que sabemos hacer, a poner el micrófono a la gente, a preguntar lo que hay que preguntar, a precisar, a observar, a estar ahí. Creo que a partir de ese momento Radio Fe y Alegría empezó a mirarse», comentó Rogelio Suárez.
Ceder el micrófono para democratizar la palabra
Asimismo, destacó la experiencia de los voceros populares, con la que, a su juicio, «Fe y Alegría se adelantó muchísimo, con esa terquedad tan necia de que la gente pudiera ser vocera de su comunidad, de su localidad, de su micro realidad».
Añadió, «ahora que lo veo en perspectiva, eso para mí es lo hoy son los influencer, esas dinámicas en las que cualquiera agarra un celular y graba» y hace contenidos.
Para el comunicador social, una dinámica que a veces se sataniza o diviniza, porque incluye «gente que lo está haciendo muy mal y gente que lo está haciendo muy bien».
Recordó cómo este proyecto de Fe y Alegría alcanzó comunidades remotas, para dar paso a voceros comunitarios y ciudadanos, voceros escolares, voceros indígenas, en zonas del país de las que poco o nada se conoce a nivel general.
Un proyecto que, recuerda también, generó todo un impacto y tuvo sus detractores en el Colegio Nacional de Periodistas, en el que está agremiado porque cree en ello, pero que igual fue todo un escándalo.
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