Las Gaviotas, el caserío en Aguasay de Monagas que vive en el olvido

Referencial

En el municipio Aguasay, estado Monagas, habitantes del caserío Las Gaviotas afirman que viven en el olvido. No cuentan con electricidad ni transporte. Tampoco tiene gas doméstico ni vía pública.

Quienes viven en esa comunidad deben sobrevivir como pueden, pues hasta la atención médica es un servicio que deben salir a buscar en otros municipios.

Radio Fe y Alegría Noticias conversó con una pareja de abuelitos provenientes de la localidad que no tuvieron reparos en contar que el caserío de Las Gaviotas se encuentra en total abandono.

Juana Mendoza especificó que en el caserío que queda hacia la vía de Oritupano, municipio Aguasay, no cuentan con servicio eléctrico ni de transporte.

Sin embargo, lo que más le preocupa es la deficiencia que hay en el sistema de salud pública, ya que a causa de varios fallecimientos por aparente negligencia médica, los vecinos no tienen confianza en los centros de salud más cercanos.

“Yo vine a traer a mi esposo porque me lo mandaron para el médico y hasta hoy pude salir. Allá hay un CDI, pero para que lo lleven a uno y lo atiendan en emergencias tienes que pagar la gasolina, porque si yo no doy gasolina él se me muere como muchos otros en la comunidad. Hace 5 meses se murió una niña de “mengua”, nació de 7 meses, los enfermeros dijeron que la niña estaba bien pero ni la revisaron ni le hicieron ningún examen. Y a los días la niña falleció por falta de atención médica”, señaló la abuela.

La señora Juana detalló que para poder salir de Las Gaviotas tuvo que salir a las 4 de la mañana y pudo llegar a Maturín a las 10, esto debido a la deficiencia de transporte y a la falta de vía pública.

Cada pasaje le costó 4 dólares que tuvo que esperar semana y media hasta que sus hijas pudieran enviarle el dinero ya que los choferes no le aceptaban menos.

Doña Juana aseguró queno conforme con la falta de atención en cuanto al transporte y la salud, el gas doméstico también es un dolor de cabeza, llega 2 veces al año y del resto les toca cocinar a “pura leña”.

También denunció que los combos de alimentación vienen “cuando Dios se acuerda” pues no hay nadie a quién reclamar desde que el antiguo alcalde saliera y el nuevo (del cual desconoce el nombre) no haya hecho acto de presencia en la comunidad hasta la fecha.