México se está quedando sin agua

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México es uno de los 25 países en el mundo que enfrenta la llamada crisis hídrica, según el Instituto de Recursos Mundiales.

La amenaza de quedar sin agua a mediano plazo es  por causa de la creciente industrialización de empresas, desarrollos urbanos, hidroeléctricas, mineras, proyectos extranjeros, entre otros.

La falta de agua ha llegado a ser tan extrema que los residentes furiosos bloquean las carreteras y secuestran a los trabajadores municipales para exigir más suministro.

El pasado mes de julio, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) estableció el “inicio de emergencia” en México debido a la sequía excepcional registrada.

Están quedando secos

Según sus propios datos, hasta agosto de 2022 de los 2,471 municipios del país, 770 se encuentran en algún nivel de sequía y 972 están en la etapa previa a algún nivel de sequía.

De acuerdo con la CONAGUA, en México 76% del agua se utiliza en la agricultura, 14 % en el abastecimiento público, 5% en las termoeléctricas y 5% en la industria.

Sin embargo, de las más de 5 mil presas y bordos, la mayoría se utilizan para la generación de energía y en menor medida para actividades agrícolas. Y tan solo 180 de ellas representan el 82% de la capacidad de almacenamiento total de agua.

Tan solo en el norte y centro de México alrededor de 60 presas están por debajo del 25% de su capacidad, lo que agota los recursos hídricos para beber, regar y cultivar.

Debido a esta escasez, los administradores gubernamentales han tenido que reducir el flujo de agua desde los embalses y algunos habitantes se han quedado sin agua corriente.

Las sequías ocasionan grandes pérdidas económicas y tienen afectaciones sociales negativas.

Por ejemplo, la falta de agua en presas de muchos estados impacta a la población y a las industrias, y puede resultar en la pérdida de cultivos y alimentos, encareciendo varios productos y servicios.

De acuerdo con la CONAGUA, en los escenarios futuros del agua para México se debe de considerar dos aspectos fundamentales: el incremento de la población y su concentración en zonas urbanas, así como los usos del agua derivados del crecimiento de las actividades económicas que realiza la población.

La prevención

Las medidas preventivas que se aplican en el país, como la racionalización de agua en la población y la reparación de fugas, no son suficientes para el alcance que tienen las sequías actualmente.

Algunas de estas soluciones adicionales serían:

  • Reducir el consumo de cultivos y productos que utilizan mucha agua.
  • Implementar la agricultura temporal, es decir que no necesita riego porque se aprovechan las temporadas de lluvia.
  • Abordar la problemática de desertificación, a través de la rehabilitación y recuperación de tierras degradadas, recuperando su fertilidad y capacidad de retención hídrica.

Otra alternativa es la aplicación y mejoramiento de tecnologías de tratamiento de aguas residuales lo cual aumentará el volumen de agua disponible y su posible uso en diversas actividades.

Por otro lado, la captación de lluvia es una medida que nos permite ahorrar agua y reducir su demanda al utilizar el agua recolectada para actividades básicas y de uso doméstico.

Finalmente, el manejo de cuencas es una propuesta muy llamativa, que implica el uso racional y sostenible de los recursos de una cuenca hidrológica considerando su capacidad, pero también se toma en cuenta los intereses de las comunidades y sectores que interactúan con ella.

Con información de agencias / Redacción