Miles de migrantes en incertidumbre con el Título 42

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Migrantes cruzando a Estados Unidos
Migrantes en la frontera de Estados Unidos. Foto: AFP, via Getty Images.

El Paso, una ciudad fronteriza de Estados Unidos con México, afronta una ascendente “crisis humanitaria” a la espera de un cambio de la política migratoria que tiene en incertidumbre a miles de migrantes de América Latina al otro lado de la valla. 

Muchos de estos de migrantes, en su mayoría provenientes de Venezuela y de países con contexto político y social complejo, duermen en las calles bajo temperaturas gélidas, sin ropa para abrigarse del frío, con pocos alimentos para subsistir y expuestos a diferentes agentes contaminantes que ponen en riesgo su vida. Todo con el propósito de cruzar la frontera a Estados Unidos.

Los migrantes esperan con ansias desde el lado de México que expire el tiempo de vigencia del llamado Título 42, una medida política creada en 2020 durante el gobierno de Donald Trump que otorga el poder de expulsar automáticamente a los indocumentados del territorio americano; pues éste ha permitido en estos últimos meses que la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por sus siglas en inglés) tenga la facultad de prohibir la entrada de ciertas personas que “potencialmente representan un riesgo para la salud” a fin de evitar “la propagación de enfermedades transmisibles”, tal como la COVID-19.

Este martes 20 de diciembre, la administración Biden pidió a la Corte Suprema de Estados Unidos que ignore la petición de los 19 estados para que mantenga en vigor el Título 42. Asimismo, solicitó que se retrasara el fin del uso del Título 42 hasta al menos el 27 de diciembre para el Gobierno prepararse ante la afluencia de inmigrantes que se espera quieran ingresar al territorio norteamericano.

Justo el 19 de diciembre, la Corte Suprema de Estados Unidos suspendió el fin del Título 42 e instó al gobierno de Joe Biden a poner fin a esta controversia en la política estadounidense.

Según datos de la CBP desde marzo de 2020 hasta abril de 2022, han enviado de regreso a México o a su país de origen a 1,7 millones de personas  indocumentadas que intentan ingresar al territorio estadounidense, sin permitirles ningún tipo de procedimiento aplicados a la hora de la deportación, limitando el derecho de asilo consagrado en la legislación norteamericana e internacional.

Estado de emergencia en El Paso

El alcalde de El Paso, Óscar Leeser, declaró estado de emergencia el pasado sábado 17 de diciembre ante la deficiente capacidad del municipio para gestionar la llegada de cientos de migrantes.

Lesser aseguró que esta decisión fue adoptada como un mecanismo de alerta por la cantidad amplia de personas que están en las calles o pernoctando con las bajas temperaturas que está haciendo en esta época.

Migrantes no tienen a dónde ir

Al menos tres albergues de la ciudad, incluido un enorme refugio inaugurado recientemente con capacidad para 1,500 personas, rechazan a los migrantes, según comprobó la agencia de noticias EFE.

La policía municipal de Ciudad Juárez ha tenido que retirar a varios migrantes que dormían en el Río Bravo, esperando poder cruzar a Estados Unidos posterior a que termine la aplicación del Título 42.

Venezolanos esperan en la frontera una segunda oportunidad

Miles de migrantes llegan a diario a la zona fronteriza entre México y Estados Unidos esperando que se derogue el Título 42 y de esta manera logren pasar para cumplir el sueño americano. 

La mayoría de estos migrantes son venezolanos que han tenido que atravesar la selva del Darién o algunos países de Centroamérica tratando de huir de la crisis que se enfrenta en el país caribeño.

Radio Fe y Alegría Noticias logró conversar con una venezolana que se encuentra en la frontera del lado de México, exactamente en Ciudad de México, esperando el fin de la medida migratoria para cruzar. Por ahora mientras las buenas noticias llegan, intenta ayudar a otros connacionales.

La ciudadana, cuya identidad será protegida, contó que organizaciones de la sociedad civil que trabajan con los derechos humanos de migrantes y refugiados; así como personas como ella se han unido de manera voluntaria para regalar ropa, comida y medicamentos a las personas más vulnerables.

También, manifestó su preocupación por la cantidad amplia de personas que pasan largas horas sin comer o tienen que soportar las condiciones climáticas tan fuertes.

Aún así, sin importar las condiciones paupérrimas que muchos migrantes deben enfrentar, los venezolanos persisten en las calles por largas horas esperando el momento ideal para atravesar el paso fronterizo.