Muere niño por mordedura de serpiente en la Sierra de Perijá

Las carencias continúan en las comunidades indígenas de la Sierra de Perijá, al occidente de Venezuela.

Jesús Akchi Pico, de 12 años, fue mordido por una serpiente mapanare el viernes 1ro de mayo en la comunidad de Santa Catalina, a unas seis horas de distancia del poblado del Tukuko y a orillas del río Shukumu.

Sin embargo, la atención medica no pudo ser inmediata. Según mencionó el fraile capuchino Nelson Sandoval, párroco de la Misión Ángeles del Tukuko, la falta de gasolina fue uno de los factores que prolongó la espera a recibirla.

“Por falta de combustible no se pudo llevar -al ambulatorio del Tukuko, el más cercano desde Santa Catalina- hasta el día domingo”, explicó. De ahí fue remitido al Hospital tipo II Nuestra Señora del Carmen pero en ninguno de los dos había existencia del suero antiofídico, antídoto necesario para detener la coagulación de la sangre por mordeduras venenosas, pero no revierte el daño ya hecho.

Al no haber el antitóxico, desde el principal centro de salud público en Machiques fue remitido hasta Maracaibo, donde a pesar de los esfuerzos, falleció el lunes.

Sandoval acotó que en el ambulatorio de la comunidad “por lo menos” desde hace año y medio no cuenta con antiofídicos para atender situaciones como esta.

“No es posible que en nuestro país un niño muera al no poder ser atendido a tiempo por no haber gasolina, y más insólito aún, al no haber suero antiofídico en un lugar como la comunidad del Tukuko y más incomprensible que no haya en el Hospital de Machiques”, sentenció.

“Era un muchacho muy estudioso”

La hermana Petra Utrera, de la Unidad Educativa Sagrada Familia, aseguró que, en vida, Jesús era estudiante de sexto grado en la institución y fue sobresaliente, al tiempo que lamentó la pérdida del menor de la etnia Yukpa.

“Era un muchacho muy estudioso, imagínese, era nieto de Miguel Pico, el mejor docente de la escuela y que ya se jubiló. Él preparó a su nieto bastante bien”, comentó.

La religiosa mencionó que el miércoles por la noche el cuerpo fue trasladado al Tukuko donde le fueron realizados los oficios mortuorios. Una vez finalizaron, lo llevaron a la comunidad donde residía para ser velado.

Una moto con gasolina fue la salvación

Un segundo caso se registró el miércoles, donde otro menor fue mordido por una serpiente, esta vez en la comunidad de Arabo, a unos 20 kilómetros de la misión.

Gracias a que en la comunidad había una motocicleta cargada con gasolina, el niño fue trasladado inmediatamente al ambulatorio de la misión, de ahí al hospital de Machiques y posteriormente al Hospital Chiquinquirá de Maracaibo.

“Pudimos conocer que le habían administrado el antiofídico y que tras un examen de sangre, el niño se encontraba en situación estable y fuera de peligro”, aseguró Nelson Sandoval.