Ni ropa usada compran en la frontera

“Vendo ropa usada desde hace 30 años, pero ahora ni se vende”, así lo cuenta el señor Adán Mateus, un colombiano que llegó a Venezuela enamorado de una tierra cargada de oportunidades.

Mateus nunca imaginó que Venezuela llegaría a estar en una situación tan crítica. cuenta que hace 30 años, cuando llegó a Guasdualito, logró comprar un rancho y darle estabilidad a su familia.

Para ese entonces vendía ropa usada a los trabajadores del campo.

Pero asegura que hoy en día los campesinos son extorsionados en las alcabalas y les quitan el queso, plátanos, cacao y todo lo que traen para vender, razón por la cual no les queda para comprar la ropa usada en su tienda.

“Esto está terrible. Las ventas están muy mal, es muy poco lo que se vende. Ellos vienen con la comida para vender en el pueblo y se las quitan en el camino. Esto que está pasando aquí es increíble”, cuenta.

Adán Mateus trae ropa usada de Arauca, en Colombia, y vende las prendas en pesos ya que es la única moneda que puede aceptar para poder medio comer.

“Anteriormente podía alquilar un local, pero me tocó traer la ropa para acá porque esto es mío. Los alquileres están en 200 y 300 mil pesos”.

Un pantalón para damas cuesta 10 mil pesos; blusas y camisas para damas, caballeros y niños, están en 3 mil pesos.

“Cuando Venezuela estaba en buen camino, yo logré producir, comprar este rancho, tener mi tienda. Pero desde que llegó este gobierno, estamos paila. Aquí todo se volvió pura corrupción”.

El señor Adán Mateus se siente más venezolano que colombiano. En la frontera estableció a su familia y espera que el gobierno cambie para que se incremente la producción porque no se quiere ir.

“Yo me siento más venezolano que colombiano”.