«Ninguna de las dos asambleas es legítima»

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Para el rector de la Universidad Católica Andrés Bello, Francisco José Virtuoso, lo que sucederá este martes 5 de enero en el ámbito de la política venezolana puede calificarse como «una total desinstitucionalización».

Virtuoso se refería a cómo se instalará un nuevo parlamento nacional, ahora con 277 diputados y evidente mayoría oficialista con 256 curules, mientras en paralelo se realiza la declaratoria de continuidad administrativa de una Asamblea Nacional que hasta esta fecha preside Juan Guaidó.

Aseveró, a través de Radio Fe y Alegría Noticias, que «tenemos un conjunto de órganos que se dicen representar al país pero evidentemente carentes del suficiente soporte popular; es decir, carentes de legitimidad y actuando bajo criterios propios que se han ido estableciendo».

Cronología de los errores

En su cronología de este panorama complicado enumera en primer lugar la cuestionada presidencia de la república en manos de Nicolás Maduro, obtenida bajo polémicas elecciones en el 2018.

Prosiguió con la mención del manejo de los poderes públicos como el ciudadano, el judicial, cuyos representantes «también fueron designados de manera fraudulenta, y quedaba la Asamblea Nacional, que se renovó también mediante unas elecciones profundamente cuestionadas».

Sobre el nuevo parlamento que se instala este martes, el jesuita dijo que posee «tres características que la hacen muy vulnerable».

La primera tiene que ver con el cuestionamiento de su legitimidad electoral. El segundo rasgo es lo que llama la sobre representación del PSUV en el número de cargos. Y el tercer detalle es que «según fuentes del propio CNE contó con una participación del 30%, es decir, el 70% de los venezolanos no se sintió convocado a participar».

Por otro lado, se encuentra la respuesta del sector opositor que decidió darle continuidad a la anterior AN «a través del nombramiento de una comisión delegada», cuyo procedimiento apuntó el sacerdote «también es profundamente cuestionado porque si bien es una salida política al problema no tiene una consistencia constitucional y jurídica lo que la convierte también carente de legitimidad».

Por estas razones asienta tajantemente que «lo que tenemos son instituciones de facto que se han creado producto del juego político y que están fuera de la Constitución y esta situación nos aleja de la institucionalidad democrática, del estado de derecho y por supuesto tranca muchas posibilidades de conciliar un acuerdo de estabilidad y de paz».

Profunda incertidumbre y desconfianza

Pero no solo es que tranca «el juego político» con este complejo panorama. Para el también politólogo lo que realmente se produce «es una terrible incertidumbre y desconfianza en el plano internacional y esto significa que vamos a seguir aislados del contexto internacional».

Esto se traduce en que el país, que va a seguir siendo mirada con mucho rechazo, presión y recelo, va a confrontar mayores dificultades al momento de querer hacer inversiones internacionales, «la posibilidad de conseguir créditos, de conseguir más ayuda humanitaria para el país, de tener, en este contexto de la COVID, algún financiamiento para la adquisición de vacunas».

Para Virtuoso ese aislamiento genera dos consecuencias negativas. «Primero nos cierra las posibilidades de salir de la crisis económica y social porque el país requiere muchísima inversión y cooperación internacional e internamente limita todas las posibilidades de diálogo, de negociación, de llegar acuerdos entre las fuerzas políticas, la sociedad civil y el Estado».

Responsabilidades a varios niveles

En cuanto a las responsabilidades que a cada actor político y a los ciudadanos les corresponde, el rector de la UCAB fue enfático al apuntar que existen tres tipos de responsabilidades.

La primera le pertenece al gobierno de Nicolás Maduro. La segunda está en manos del liderazgo de la oposición y la última le corresponde a la ciudadanía.

Aclaró que los niveles de responsabilidades son distintos. Por eso le pone mucho más peso «a quien tiene el poder y decidió un rumbo para el país y no a quien está reaccionando frente a eso ni al ciudadano de a pie».

En esa onda definió la responsabilidad del gobierno como la principal causa motivante y desencadenante «de todos estos hechos, el gobierno tuvo la oportunidad de poder conformar un cuadro electoral en el cual los procedimientos se hicieran dentro del marco constitucional y legal previsto cuando se decidió nombrar a los nuevos miembros del CNE».

También mencionó otra decisión nefasta que consistió en quitarle las tarjetas, directivas y símbolos a algunos partidos políticos de oposición.

«Y además se desoyó a un tercer importante como la Unión Europea que propuso postergar por un trimestre las elecciones para poder llegar efectivamente a algún tipo de acuerdo que permitiera enrumbar el proceso constitucionalmente».

Del lado de la oposición el nivel de responsabilidad que le endilga es una deficiente capacidad de encontrar caminos alternativos en esta crisis no solo de propuestas sino también de presión, y de vincularse muchísimo más «al pueblo venezolano para que pudiera expresar su descontento y su rechazo».

En este ámbito hizo memoria sobre que buena parte de los procesos de cambio que se han escenificado en varios países de América Latina tienen que ver con la presión de los ciudadanos, «con un pueblo en la calle exigiendo sus derechos de vivir en democracia».

Y de parte de la ciudadanía la responsabilidad recae sobre la llamada despolitización «producto del desespero por esta crisis que nos ha llevado a resolver el día a día y a mirar con mucho desdén tanto al gobierno como a la oposición y de alguna manera renunciar a la vía de exigir nuestros derechos políticos».

¿Quedan alternativas para salir de esta crisis que sigue caminando más allá de la desinstitucionalización?

A esta interrogante respondió que Venezuela ha entrado en un nuevo ciclo caracterizado por el cambio de las condiciones económicas y sociales «en donde el hombre y la mujer que va a la calle a ver qué puede resolver caen en la cuenta que cada vez más las cosas dependen de su propio esfuerzo, que no puede esperar de la política social del Estado porque es incapaz de brindar las cosas más elementales».

A esto suma la paralización casi total de la industria productiva y manufacturera del país lo cual origina la falta de empleo y es entonces cuando señala que «en ese contexto el ciudadano ha aprendido a innovar, a ingeniárselas para emprender».

También es optimista a futuro ya que cree que el ciudadano común «tendrá que hacer sentir su voluntad política, para exigir derechos, institucionalidad, vivir en democracia, la existencia de liderazgos mucho más apegados a sus necesidades».

Y es por esto que desde la Universidad Católica Andrés Bello prosiguen con la campaña «Reseteáte», en función de que cada persona despliegue sus talentos para su desarrollo personal y poniéndolos al servicio de los más necesitados.