
Para el sacerdote jesuita, Eduardo Soto, un elemento clave para la reconciliación es la decisión de las partes de renunciar a la violencia como modo para resolver el conflicto, lo que implica dejar de actuar movidos por el odio, por el resentimiento o la necesidad de venganza.
En conversación durante el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, el Padre Soto aseguró no tener dudas de que la reconciliación del país va. Lo que está por verse en cuándo y cómo.
El párroco de la Ciudad Universitaria de la UCV, explicó que la reconciliación es el proceso, el esfuerzo y el efecto de restauración de una relación que se ha roto o deteriorado en algún momento en el que una o varias partes se han sentido ofendidas o dañadas por otra.
Este proceso no implica que rehacer la relación vuelva a ser exactamente la misma que había antes de que esta se rompiese o se deteriora, pero sí el establecimiento de condiciones para procurar no volver a dañarla.
¿Para lograr la reconciliación es necesario el perdón?
El sacerdote jesuita consideró que la única forma segura de hacer viable y duradera en el tiempo la reconciliación, es lograr el perdón por parte de quienes se sintieron agraviados a su ofensor.
Esta decisión no significa que esa persona vaya a cambiar, pero sí que el deseo de venganza y el sesgo que provoca el resimiento podrá dejar de ser unalimitación en el restablecimiento de las relaciones sociales.
Sobre la percepción de que la impunidad pudiese verse como una victoria de quien ha hecho daño, el Padre Eduardo Soto explicó que de acuerdo a los contextos políticos de conflicto pueden ser necesarios mecanismos de justicia transisional que faciliten la reconstrucción de las relaciones y que se diferencian de la justicia ordinaria.
Citó como ejemplo la experiencia postdictadura a a finales de los años cincuenta en nuestro país, recordando que ni Marcos Pérez Jiménez, ni Pedro Estrada fueron a la cárcel, lo que algunos dirán es impunidad, pero hubo un proceso que llevó a Pérez Jiménez al exilio y permitió que Venezuela, tras una transición de unos tres años, lograra una pacificación que dio estabilidad por las siguientes tres décadas.
Insisitió en que estos no son procesos inmediatos y automáticos, sino que se tienen que ver desde una perspectiva en la que sea posible realmente restablecer las relaciones, y si solo lo miramos desde la necesidad de venganza, la reconciliación es imposible.
Los caminos de santidad también nos llevan a la reconciliación
El sacerdote jesuita cree que aún no tenemos capacidad de medir el impacto de lo que significa la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles y que nuestra necesidad de inmediatez nos pone a pedir un milagro.
“El milagro de la reconciliación va, yo no tengo dudas de que eso va, yo no tengo dudas de que Venezuela se va a reconciliar. Ahora, ¿cuándo y cómo? Esa es la pregunta”.
Para Eduardo Soto, nuestros santos representan lo mejor de la venezolanidad y está convencido de que es lo mejor de la venezolanidad lo que nos va a llevar a reconciliarnos en el país.
Sin embargo, advirtió que ese proceso no será ni dramático ni inmediato y resaltó que el camino de santidad de José Gregorio y Carmen Rendiles no fueron procesos de vida lineales ni automáticos, sino que les costó la vida entera.
“Ellos pudieron comunicar de distintas maneras lo que ellos estaban viviendo y experimentando, la acción que Cristo estaba haciendo en sus vidas”, añadió.
En el caso de Madre Carmen, a una congregación que hoy sigue trabajando y haciendo las cosas que ella hacía, y en el caso de José Gregorio dándose generosamente a los demás, entregándose a sus pacientes y a la academia.
Disfruta la entrevista completa a continuación:
Sigue todas nuestras entrevistas y la información que se produce desde las regiones uniéndote a nuestros canales de Telegram, WhatsApp y descarga nuestra APP.