Pacientes del Menca de Leoni siguen pagando las consecuencias de su cierre

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Foto: William Urdaneta.

Fue el 8 de abril del año 2018, cuando el Gobernador del estado Bolívar, Justo Noguera Pietri, anunció el cierre temporal del Pediátrico “Menca de Leoni” de Ciudad Guayana, por “reparaciones”. Las condiciones no eran óptimas para atender a los pacientes.

“Estoy consciente de la situación que está pasando en las instalaciones y sobre todo cuando se trata de la salud del pueblo”, dijo. “Pero aquí estamos enfrentando cada acción con inmediatez y respuestas concretas”.

“Para mejorar la infraestructura, transporte y seguridad, se invertirán 100 mil millones de bolívares para iniciar la recuperación de este espacio médico”, añadió.

Ha pasado más de un año y tres meses desde este cierre parcial y en las instalaciones del pediátrico “Menca de Leoni” no se ha visto nada: solo candados en las puertas.

En Radio Fe y Alegría Noticias conversamos con el Doctor Hugo Lezama, secretario del colegio de médicos del municipio Caroní, quien dijo que “el gremio medio no es que no ha hecho nada, sino que son las autoridades correspondientes las que no han respondido ante este cierre por remodelación”.

Desde marchas, concentraciones, viacrucis, asambleas entre otras actividades, han realizado los médicos de Caroní, para que se recupere y se abra definitivamente este centro de salud que es el único pediátrico que existe en Guayana y quen ademásn atendía el 80% de las emergencias pediátricas de Ciudad Guayana y recibía a pacientes del sur del estado y otras entidades como Amazonas, Delta Amacuro y Anzoátegui.

“Es incontable la cantidad de niños que se atienden en el pediátrico y la situación cada día se vuelve más crítica”, dijo Lezama. 

“En la sala que tenemos en el hospital de adultos, para atención de los pacientes pediátricos, solo tenemos treinta camas y eso no alcanza. Sumado a esta situación el hospital Uyapar, tampoco tiene la capacidad para atender a los pacientes, lo que obliga a los médicos a referir a los infantes al hospital ‘Ruiz y Páez’ en Ciudad Bolívar, que también está colapsado. El hospital ‘Menca de Leoni’ ayudaba disminuir el flujo de pacientes que llega a ese hospital”, explicó.

Inhumano

“A veces nos toca ver cómo se nos mueren los pacientes en las manos a mengua porque no tenemos capacidad operativa para recibir a los pacientes que llegan a los hospitales y hay un déficit de insumos médicos quirúrgicos y medicamentos”, expresó.

Recientemente se recibió una denuncia de la muerte de un recién nacidos en el hospital Uyapar, en Puerto Ordaz, algo que para algunos trabajadores es normal.

Sobre este tema, Lezama afirmó: “eso es lo que nos preocupa, que se vuelva algo normal”.

“Una de las causas de esta situación alarmante es que los médicos neonatólogos han renunciado del hospital, porque no se cuentan con las condiciones para atender a los recién nacidos y han migrado a los centros de salud privados, y de los privados salen del país, porque para esta fecha los especialistas en salud no han recibido su pago desde hace tres meses”, denunció..

Otro problema que se presenta, según él, es que los seguros no les están cancelando a las clínicas y entonces se retrasan los pagos. “Son muchos los médicos que deciden irse del país para buscar un mejor bienestar, para ellos y su familia”.

“Tenemos un aumento de la mortalidad infantil, desde cero días de nacidos hasta los doce años, que corresponde a la parte pediátrica. Y lamentablemente los más afectados son los neonatos, que mueren porque no tenemos los equipos y el único hospital que nos ayudaba a solventar esta situación fue cerrado”, indicó Lezama. En ocasiones, a los médicos no les queda más que ver morir a los pacientes.

Asimismo, comentó que “la información que tenemos, porque tenemos prohibido entrar al hospital ‘Menca de Leoni’, es que lo están desbalijando. Lo poco que hicieron se lo están llevando”.

Para Lezama, es difícil que se recupere ese espacio hospitalario por las condiciones en la que está el país actualmente.

La crónica de una muerte anunciada

Este cierre parece la crónica de una muerte anunciada. Los pacientes son referidos de un hospital a otro, con lo que pierden tiempo y a veces la vida.

Los médicos están de manos atadas y, aunque hacen todo lo posible para atender a los pacientes, no cuentan con equipos, buenas instalaciones o medicamentos.

¿Cuántos niños se han ido y cuantos más se deben ir? ¿Quién va a responder por el cierre de este hospital pediátrico que ayudaba a atender a buena parte de niños del estado Bolívar y otros estados cercanos?

Quizás estas preguntas no tengan nunca una respuesta. Pero las denuncias están, mientras los médicos que hacen todo lo posible por estabilizar a los niños que van con la esperanza de recuperarse y, en ocasiones, mueren porque no tienen a dónde ir.