La evolución acelerada de la Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un asunto exclusivo de científicos y tecnólogos para convertirse en una preocupación central de la Iglesia católica, tras la reciente publicación de Magnifica Humanita (Magnífica Humanidad), la primera encíclica del papa León XIV.
El padre Manuel Teixeira dijo al programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias que este documento pontificio busca iluminar éticamente la actual revolución digital.
Teixeira explico que, así como el papa León XIII abordó el nacimiento de la era industrial en el siglo XIX con la célebre encíclica Rerum Novarum, hoy León XIV responde a lo que ya se denomina la “revolución industrial 2.0“.
“Con la inteligencia artificial cambia el mundo y cambia el modo de gestionarse en él. Si no somos capaces de entender esto, será muy difícil acompañar a las personas”, advirtió Teixeira.
Teixeira alertó sobre la feroz carrera tecnológica entre potencias como China y Estados Unidos. “Quien llegue a controlar esto, llega a controlar el mundo“, afirmó, explicando que la IA que predomine será la que influencie el pensamiento global.
Por otra parte, haciendo eco de las imágenes bíblicas que utiliza el papa en la encíclica la Torre de Babel y la reconstrucción de la muralla de Jerusalén, señaló que corremos el riesgo de habitar una “sociedad de Babel”, donde se busca uniformar el pensamiento y restar libertad a los individuos, que Teixeira clasifica en:
Pensamiento único: Donde se induce a la población a actuar y pensar de la misma manera.
El fenómeno del influencer: Que son figuras de masas que a menudo sustituyen el criterio profesional (médico o psicológico), logrando que millones de personas sigan consejos ciegamente en plataformas como TikTok.
Los cuatro principios irrenunciables en la encíclica
El padre Teixeira destacó que la encíclica rescata cuatro pilares fundamentales de la doctrina social de la Iglesia para poner límites al avance tecnológico:
- El Bien Común: La tecnología debe beneficiar a la sociedad colectiva, no solo a corporaciones.
- El Destino Universal de los Bienes: El derecho a decidir sobre nuestros propios datos y el valor que generan.
- La Subsidiariedad: El derecho del ciudadano a opinar y poner reglas sobre qué datos se pueden usar y cuáles no.
- La Justicia Social: Evitar la manipulación indiscriminada del comportamiento humano a través de los algoritmos.
El peligro de la sustitución laboral
El padre advirtió sobre la aparición de “nuevas pobrezas”, donde el sistema ya no es que margine al trabajador por falta de preparación, sino que directamente “ya no lo necesita”.
Criticó además que se utilicen algoritmos moralmente subjetivos creados por humanos con fines específicos para decidir desde la contratación de un empleado hasta decisiones bélicas de vida o muerte. “¿Hasta qué punto la IA puede tomar una decisión ética? La IA no sabe de sentimientos ni de las razones que llevan a una persona a actuar”, mencionó.
El mensaje final de Magnifica Humanita, según Teixeira, no es tecnófobo, sino un llamado de alerta: de nada sirve construir un mundo financieramente exitoso, ultra eficiente y sin sufrimiento físico, si al mismo tiempo nos convertimos en una sociedad completamente deshumanizada.
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