Este lunes 9 de febrero, al término de la asamblea anual de la CEV número 125, su presidente Jesús González de Zárate se refirió en rueda de prensa al actual proceso de excarcelaciones de personas detenidas por causas políticas y al proyecto de ley de amnistía que impulsa el gobierno.
El también arzobispo de Valencia declaró que “la amnistía va más allá de un simple perdón estatal: representa la toma de conciencia colectiva de una sociedad que decide recomponer las reglas del juego democrático. Para que la dinámica política se restablezca, resulta indispensable reconocer la pluralidad política”.
González de Zárate fue consultado sobre la nueva detención de la cual fue objeto el dirigente político Juan Pablo Guanipa al amanecer de este 9 de febrero, tras haber sido excarcelado horas antes, y señaló que las actuaciones gubernamentales no pueden ser contradictoras con lo que se pretende tanto con la ley de amnistía como con el llamado programa de convivencia democrática y paz social.
También planteó que la consulta sobre el proyecto de ley sea lo más amplia y plural posible para que todos los sectores de la sociedad civil puedan hacer sus respectivos aportes en aras de obtener un instrumento legal inclusivo y no excluyente que deje más heridas abiertas y pocos procesos y signos de reconciliación social.
El país cambió después del 3 de enero
El presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana también citó parte de la exhortación pastoral que acordaron los obispos en esta asamblea anual ordinaria y en la que señalan como encabezado que “como cristianos y pastores, ante las inquietudes y temores que genera la situación social, política y económica que atraviesa nuestra patria y, en modo particular después de los acontecimientos del tres de enero de este año, queremos comunicar un mensaje de esperanza a todo el pueblo venezolano”.
En ese sentido, citaron las palabras del Papa León XIV en el Ángelus del domingo 4 de enero de 2026: “El bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica”.
Deterioro de la calidad de vida y empobrecimiento generalizado de los venezolanos
Señalan los prelados de la Iglesia católica venezolana que “la vida de los venezolanos ha estado caracterizada en los últimos años por el
empobrecimiento generalizado; la falta de oportunidades de trabajos justamente remunerados; una corrupción generalizada e impune; las violaciones de derechos humanos y ciudadanos, entre ellos, la libertad de expresión y el derecho al debido proceso y defensa. Esto ha traído como consecuencia, entre otras cosas, el deterioro alarmante en la calidad de vida de todos, lo cual se manifiesta en modo particular en los sistemas de educación, salud, servicios públicos y seguridad, tanto personal, así como social, jurídica, económica y política”.
También denuncian el olvido en el cual se encuentran las poblaciones indígenas venezolanas, las confiscaciones de propiedades a pequeños comerciantes, productores y empresarios, así como el alerta que ponen sobre el dolor que sigue cundiendo en todo el país por las personas que han muerto a causa de la violencia.
Superar la violencia por caminos de justicia y de paz
En esa perspectiva, los obispos destacan que “uno de los mayores anhelos del pueblo venezolano es reconocernos como partícipes de
un mismo destino, vivir en paz y libertad. En este sentido, consideramos que esto sólo será posible si se resuelve la crisis política y social que hoy vive nuestra nación”.
Por ello, advierten que para alcanzar este anhelo es imprescindible evitar la violencia, desterrar la mentira, el odio, los rencores, la venganza y la guerra de las palabras… y ello será signo de cómo la justicia de Dios abre caminos de paz a su pueblo. Esto exige de todos los venezolanos procesos de reencuentro, reconocimiento mutuo, perdón y reconciliación, purificación de la memoria, en la verdad y en la justicia, con la firme voluntad de respetar la dignidad de las personas y el continuo ejercicio de la fraternidad”.
Construir el futuro con especial atención a los más pobres
En la parte final de la exhortación los pastores católicos urgieron voltear la mirada y la mano extendida hacia los más pobres con el claro objetivo de superar el “empobrecimiento que hoy azota a un porcentaje mayoritario de la población, y que es una de las causas del inmenso y doloroso éxodo de muchísimos compatriotas. En este sentido, es imperativo que los recursos que se reciban por la reactivación de la industria petrolera se destinen a mejorar la calidad de los salarios y a implementar programas sociales, concebidos no desde un clientelismo partidista, sino generando iniciativas personales, comunitarias y empresariales, que aseguren trabajo y remuneración digna que le permita a los ciudadanos vivir y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas, materiales, sociales e intelectuales”. (cf. Constitución Nacional Art. 91).
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