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La reconciliación interpersonal puede abrir paso a la nacional, según Eduardo Soto, SJ

Foto: Referencial

El padre jesuita Eduardo Soto Parra, miembro del Centro Gumilla, afirmó que la reconciliación interpersonal es el primer paso necesario para avanzar hacia una reconciliación comunitaria y nacional en Venezuela.

Durante una entrevista en el programa Háblame Bajito de Radio Fe y Alegría Noticias, el sacerdote señaló que el proceso de reconciliación comienza en los espacios cotidianos, entre familiares, amigos y vecinos, dejando atrás prácticas como el maltrato, el bullying y la negación del otro por pensar distinto.

“La reconciliación interpersonal tiene que ser el primer paso que nosotros demos para que pueda haber una reconciliación comunitaria y nacional en el ámbito político”, expresó.

Especificó que este tipo de reconciliación implica restaurar relaciones rotas entre personas que compartieron vínculos importantes y que, por diferentes motivos, terminaron distanciadas. Añadió que en Venezuela muchas de esas rupturas recientes han estado relacionadas con diferencias políticas.

Reconocer el daño y dejar de estigmatizar

Eduardo Soto, SJ, sostuvo que uno de los principales obstáculos para la reconciliación es la costumbre de etiquetar y deshumanizar a quienes piensan distinto.

“Nos hemos acostumbrado incluso al bullying, nos hemos acostumbrado al maltrato, a la negación de la otra persona a través de etiquetarla, de estereotiparla”, señaló.

A su juicio, estas prácticas profundizan las heridas y dificultan cualquier posibilidad de reconciliación interpersonal, comunitaria o nacional.

Asimismo, afirmó que no es necesario esperar cambios políticos para iniciar procesos de entendimiento entre las personas. Recalcó que las personas deben aceptar los hechos, reconocer el daño causado y reconocer también el valor humano que lesionaron para iniciar un proceso de reconciliación.

El jesuita indicó que ese proceso debe construirse de manera libre y progresiva, sin imposiciones, permitiendo que cada persona exprese sus valores, motivaciones y visión de los hechos hasta alcanzar acuerdos.

“Ninguna de estas cosas puede ser impuesta. Tiene que la persona ir con sus propios pies, porque si no el proceso de reconciliación no opera auténticamente”, dijo.

Reconciliación y perdón son procesos distintos

El miembro del Centro Gumilla también diferenció la reconciliación del perdón, aclarando que la reconciliación es un proceso social que involucra necesariamente a otras personas, mientras que el perdón es un proceso individual relacionado con la forma en que cada quien afronta y recuerda la ofensa.

A su juicio, las heridas pueden comenzar a sanar cuando existe reconocimiento de los errores y señales de arrepentimiento, incluso en contextos donde puedan intervenir mecanismos de justicia transicional.

“El tiempo que pueda tomar dependerá del tipo de relación, del tipo de ofensa que ha hecho que la relación se resquebraje y también de las expectativas que tengan los distintos sujetos que intervienen en el proceso de reconciliación”, puntualizó.

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