Las madamas, figuras emblemáticas del Carnaval de El Callao, continúan reafirmando su papel central dentro de una de las manifestaciones culturales más reconocidas de Venezuela.
La costumbre, profundamente arraigada en El Callao, estado Bolívar, trasciende generaciones y hoy se mantiene viva incluso entre los más jóvenes, como lo demuestra Paola Canelón, una madama de apenas 12 años.
Durante una entrevista en el programa Punto y Seguimos de Radio Fe y Alegría Noticias, la joven relató que se convirtió en madama incluso antes de nacer. “Ni siquiera había nacido y ya estaba planeado que fuera madama. Entonces, nací siendo una y de inmediato me dieron mi primer traje”, expresó.
Las madamas representan históricamente a las matronas antillanas del siglo XIX, mujeres que llegaron desde las Antillas durante el auge minero de la región.

Su imagen, derivada de la palabra francesa “Madam”, se consolidó como símbolo de identidad cultural gracias a figuras históricas como Lucía Isidora Agnes, conocida como “La Negra Isidora”. Estas mujeres se distinguen por sus vistosos trajes coloridos, turbantes y collares de cuentas, elementos que evocan alegría, fortaleza y vitalidad.
Un aprendizaje entre generaciones
Paola Canelón destacó que la incorporación a la tradición es, en gran medida, un aprendizaje vivencial. “Es algo que se aprende viendo a las otras madamas a tu alrededor”, comentó.
Asimismo, subrayó el peso familiar en la continuidad cultural: “Utilizo los vestidos de mi mamá, pero ahora tengo más decisión en cuanto al traje, los colores y el maquillaje”.
Para la joven, la estética tiene un valor simbólico dentro de la comparsa. “Para mí, el elemento más importante para las madamas son los accesorios y el color, porque es una forma de representar lo alegre que es nuestra vida y lo colorida”.
No obstante, aclaró que la combinación de tonos no es arbitraria. “Me gusta tener una jerarquía para la combinación de colores, no es que vas a hacer todo un carnaval (…) también debe de haber un orden”.
Al inicio, las madamas confeccionían los trajes con sacos de azúcar o harina. Con el tiempo, se incorporaron estampados y colores vibrantes, más acordes con el espíritu festivo del carnaval y el ritmo del calipso que acompaña los desfiles.
La autoridad de las comparsas
Dentro de la celebración, las madamas son consideradas la máxima autoridad simbólica de las comparsas, encabezando los recorridos y acompañando personajes tradicionales como los mediopintos, diablos y mineros. Además, la llamada “misa de las madamas”, una costumbre de más de cuatro décadas, marca el inicio espiritual de las festividades.
El Carnaval de El Callao fue declarado evento de Interés Turístico Nacional por el Instituto de Patrimonio Cultural en 1998 y, posteriormente, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en 2016.
“Cuando me pongo el traje y escucho la música, siento como un espíritu para bailar, entro en el personaje, se me quita la pena y lo disfruto”, aseveró Paola.
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