En mayo de 2024 la revista SIC publicaba un editorial enfocado en reseñar los 20 años de creación del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia por el hoy San Juan Pablo II. En el artículo, el Centro Gumilla de la Compañía de Jesús en Venezuela destacaba cómo las enseñanzas de la Iglesia iluminan conflictos similares a los que en día vive Venezuela para encontrar una alternativa que ayude a superar las polarizaciones.
Se cumplen veinte años de la publicación del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. El papa san Juan Pablo II, atinadamente comprendió que era necesaria una compilación de todas las enseñanzas sociales de la Iglesia católica y dispuso para tal fin al Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.
Al frente de aquella misión no se colocó a ningún experto en política, ni teólogo avezado, sino que se designó al cardenal François-Xavier Nguyen Van Thuan, arzobispo coadjutor de Saigón, quien, por orden del régimen comunista de Vietnam, había pasado trece años en la cárcel (nueve de ellos en régimen de aislamiento) solo por ser un sacerdote católico.
Van Thuan murió en 2002 –el cautiverio, las torturas y el maltrato pasaron factura en la salud de aquel hombre santo– y no pudo ver concluido su trabajo. Será el cardenal Renato Martino, quien terminará la publicación en 2004.
El Compendio se propuso como un instrumento para el discernimiento moral y pastoral de los complejos acontecimientos que caracterizan nuestro tiempo.
Siendo esto así, debe entenderse que el pensamiento social de la Iglesia no es (ni pretende ser) un dogma ideológico de aplicación obligatoria para los Estados, ni mucho menos posee un interés directamente clerical o confesional de injerencia o imposición de una concepción en la vida de las naciones, sino lo que se busca es ofrecer una propuesta de alternativa superadora que permita la satisfacción de las diversas aspiraciones humanas.
Desde el punto de vista sistemático es una “doctrina” en tanto que conjunto de enseñanzas, de ideas, conocimientos, dados para instruir. Como bien señala Ramón Guillermo Aveledo:
“Es una guía para los católicos y para cualquier persona de buena voluntad más allá de su fe, si la tiene, pero no es una receta para organizar la sociedad o gobernarla. […] Como doctrina, expresa principios y valores. Los principios marcan una orientación moral y constituyen una unidad por su conexión y articulación. Y los valores reflejan el aprecio a los aspectos de bien moral perseguidos por los principios”. (1)
Se trata pues “de una aplicación dinámica de las enseñanzas de Cristo a las realidades históricas en busca de soluciones prácticas a los problemas sociales, políticos, económicos, culturales, en donde sobresalga siempre la dignidad del ser humano”. (2)
Pero quisiéramos de manera muy especial en este editorial, detenernos en la figura del Cardenal Van Thuan como gran promotor del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.
Él era un convencido de la necesidad de formar laicos en la Iglesia para poder conseguir una auténtica renovación evangélica y evangelizadora.
Así mismo Van Thuan identificaba otra profunda necesidad, la de formular una ”espiritualidad política” que atienda, se (pre)ocupe y trabaje por las condiciones cotidianas de los seres humanos.
Los cristianos estamos llamados a transformar el mundo y para ello todo el compendio del pensamiento social de la Iglesia se convierte para nosotros en un exigente proyecto de verdad sobre el hombre, un proyecto para vivirlo, testimoniarlo y transmitirlo (3), como lo hizo el cardenal Van Thuan. Vaya desde aquí nuestro agradecido homenaje a este sacerdote santo.
NOTAS:
1. AVELEDO, Ramón Guillermo (2009): Libertad conciencia y práctica. Fondo Editorial para la Libertad.
2. De FLEURY María García (2004): La doctrina social de la iglesia para el tercer milenio. Editorial Tercer Milenium, C.A.
3. VELAZCO, Miguel Ángel (2016): La luz brilla en las tinieblas. Cardenal Van Thuan historia de una esperanza. Ediciones Palabra.
Editorial de la revista SIC en mayo de 2024, número 851
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