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Tips para discernir la realidad
Lunes 08 de septiembre de 2025
Por: Antonio Pérez Esclarín
Amar la propia vida
La celebración hoy de la fiesta de la natividad de la Virgen María nos debe impulsar a amar, como ella, intensamente la vida. Amarla cada día y todos los días con pasión, amar la propia vida y la vida de los demás, ya que todos somos sus hijos y en consecuencia hermanos. Amar la vida de los árboles y los ríos, de los animales y las flores, amar la tierra, el aire y el agua que hace posible la vida, amar la vida de los débiles y de los pobres, la vida naciente y la vida ya gastada, la vida herida y la vida amenazada.
Amar la vida es también respetarla Y protegerla. Respetar es contemplar la vida del otro en todo su valor, en su dignidad absoluta e irrenunciable y trabajar para que esa vida crezca y alcance su plenitud como vida humana. Sin respeto a la vida no hay paz ni pacífica convivencia, porque la vida humana está rodeada de peligros y es muy vulnerable. Porque los seres humanos somos muy capaces de herir y ser heridos hay que proteger la vida, especialmente la vida de los débiles, de los más pobres, de los perseguidos, de los migrantes, de todos aquellos que tienen amenazada su vida.
Pidámosle a nuestra madre María que haga nuestro corazón semejante al suyo para que seamos capaces de amar y servir a todos y en todo como ella.
Con Tu presencia Señor, saldremos fortalecidos. Una Palabra Oportuna.
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