Una Palabra Oportuna No. 1347

Oración de la mañana. Domingo 12 de septiembre de 2021.

Por Herlinda Gamboa. Narra Julitze Mayurel.

Cafecito de la esperanza en camino de conversión

Señor Jesús, esta mañana sentimos que “nos miras con cariño” y nos invitas a seguirte. “Negarse a sí mismo, cargar y asumir la propia cruz nos ayudará a recobrar el equilibrio y la paz del corazón. El camino conduce a Jerusalén donde vas a encontrarte con la cruz y la muerte. Un hombre que acaba de ser curado de la vista no tiene tiempo para ir a su casa y comunicarlo a los familiares y amigos. El que te sigue quiere verte y acompañarte en el camino  de la pasión que termina en la Resurrección.

Somos tus “alumnos” venimos a tu “escuela” queremos aprender los secretos de tu “ciencia”. Cualquier día, en cualquier momento, a tiempo o a destiempo, sin previo aviso lanzas tu pregunta: Y tú, ¿quién dices que soy yo?, me quedo a medio camino entre lo correcto y lo que siento, porque no me atrevo a correr riesgos cuando Tú me preguntas así. Enséñame como Tú sabes hacerlo, llévame a tu ritmo por los caminos del Padre y por esas sendas marginales que tanto te atraen. Corrígeme y vuelve a explicarme tus proyectos y quereres, y quién eres.

Cuando en tu vida toda encuentre el sentido para los trozos de mi vida rota; cuando en tu sufrimiento y en tu cruz descubra el valor de todas las cruces y haga de tu causa mi causa, ya no buscaré salvarme sino perderme en tu amor misericordioso …Vuelve la pregunta: ¿Quién soy Yo para ustedes?. Esperas nuestra respuesta. Para poder contestar es necesario estar dispuesto, revisar a conciencia, porque “el primero en la clase” es el que se sienta en la “última mesa”.

Un día le llamas la atención a Pedro por pensar, con imprudencia, que eras Mesías famoso, con poder y prepotencia. Tú repites cada día, que viniste a nuestra tierra a cumplir una misión de paz, amor y entrega. No te cansas de explicarnos que la fe tiene exigencias: tomar la cruz, dar la vida, tener las manos abiertas. Mientras vamos aprendiendo a caminar por tus sendas, hoy, Señor, te confesamos como el “Hijo de Dios”, vida nuestra.

Danos tu amor y gracia que eso nos basta. Amén. PAZ Y BIEN.

Con tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.