Una Palabra Oportuna No. 1359

Oración de la mañana. Sábado 18 de septiembre de 2021.

Por Herlinda Gamboa. Narra Julitze Mayurel.

Cafecito de la esperanza en camino de conversión

Señor Jesús, hoy quiero acercarme a tu Evangelio con un corazón limpio, transparente, maleable, como cera blanda donde se marquen bien tus palabras. Te pido que la semilla de tu Palabra sea abundante. El buen sembrador nunca se cansó de sembrar, derrocha la semilla y lo deja todo sembrado: los caminos, las piedras, los espinos. Lo importante para ti es no cansarse de sembrar el bien. No dar nada por perdido. No decir nunca: de aquí no se puede sacar nada. Al final habrá una gran cosecha.

En tu tiempo una buena cosecha daba el siete por uno. Pensar en un 30, 60 o 100 es impensable, la cosecha es de Dios y es abundante, lo nuestro es sembrar. También quiero sembrar el mundo de paz, de bondad, de sencillez, de amor. El fruto se lo dejamos a Dios. Una siembra que se acompaña con las lágrimas, porque se lanza lo que todavía se podría convertir en pan, exponiéndose a una espera llena de inseguridades: el campesino trabaja, prepara el terreno, esparce la semilla, pero, como tan bien ilustra la parábola del sembrador, no sabe dónde caerá, si los pájaros se la comerán, si echará raíces, si se convertirá en espiga.

Esparcir la semilla es un gesto de confianza y de esperanza; el riesgo de un fracaso está siempre presente. En la cosecha todo se transforma, el llanto termina, deja su lugar a gritos de alegría exultante. Gracias, por tu capacidad de escucha, de espera, de aguante, con nosotros. Estás siempre animando, apoyando, levantando. No te asustan nuestras caídas, nuestras demoras, nuestros cansancios, nuestros retrocesos. Siempre nos ofreces una nueva oportunidad. ¡Qué bueno eres siempre con nosotros! ¡Gracias!.

Danos tu amor y gracia que eso nos basta. Amén. PAZ Y BIEN.

Con tu presencia Señor, saldremos fortalecidos.