UNET: 6R (II)

“¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!” Jeremías 22:13

Parte A:

Al momento de culminar la elaboración periódica y secuencial de este texto expositivo (21-01-2021), la propuesta de reactivar en su primera fase la actividad docente en la UNET bajo la modalidad de educación virtual a distancia, ha tenido hasta este instante una receptividad del 83% de apoyo por parte del sector estudiantil consultado: 380 estudiantes (previo a la pandemia el número de estudiantes activos se ubicaba alrededor de los 2000). Digresión 1: la propuesta está disponible en https://bit.ly/2XZDWKk

La propuesta puede mejorar, pero lo que se pretende es reactivar la universidad, y que esa reactivación conlleve a aspectos de reforma que son fundamentales, a factores de renovación trascendental, porque se debe tener en cuenta que recientemente se aprobó una Ley Antibloqueo, que equivale a decir que cualquier actividad económica de importancia, prioritaria, estratégica para el país, el gobierno puede ceder (vender) sin ningún tipo de limitaciones o restricciones a cualquier corporación o trasnacional. Entonces para el caso de una universidad como la UNET, el gobierno perfectamente la puede vender a una entidad internacional que la pretenda adquirir: si el gobierno decide venderla la venderá.

Mientras la inercia, inacción o la deliberación sobre la problemática actual, mantenga la pauta de analizarla con los mismos criterios normativos de otra realidad anterior que más nunca volverá a ser, indudablemente otros agentes en el campo educativo privado (nacional o extranjero) se aprovecharán del hecho cierto que existe una demanda de educación desasistida, pero con ansias de ser atendida y que están dispuestas a pagar por un bien o servicio con un alto valor intangible como es la educación universitaria. Las universidades nacionales de calidad y excelencia se cierran a la posibilidad de ajustarse a un nuevo escenario mundial, regional y local, por lo que están condenadas a perder su estatus o simplemente quedar como una querencia del recuerdo… (a)

Ser “hacedores de la palabra”, consiste en escuchar y hacer en sana sabiduría de Dios, contrario a quedarse en brazos cruzados o caídos, sin escuchar, ni responder, ni hacer lo que debe hacerse, o peor aún, el hacer y aprobar mociones para complacer los intereses del “amo” (a quienes le son fieles por conveniencia egoísta) pero de espaldas a los reales y justos intereses de grupos sociales o comunidades: que han sido altamente vulneradas por propios y extraños. Santiago 1, 19-27

También se debe expresar que el  marco jurídico de las universidades está en absoluta obsolescencia. Por ende la norma debe ajustarse (actualizarse), tiene que progresivamente reformarse (tiene que transformarse). Es un absurdo afirmar que la norma impide que se pueda darle viabilidad a cualquier propuesta, al contrario, la propuesta exige que se modifique la norma. La propuesta requiere que exista un cambio de mentalidad o paradigmático en cuanto a la dimensión normativa. Ninguna norma es rígida, porque siempre está concebida para beneficiar al individuo y su comunidad, y nunca para ir en contra de ellos. Marcos 2, 23-28

Además: “Al decir alianza nueva, declaró antigua la anterior; y lo que envejece y queda anticuado, está para desaparecer”. Hebreos 7,25–8,6 Así pues, con egoísmo, mezquindad e inequidad es en balde gestionar. La realidad exige un modelo renovado de ideas, propuestas y proyectos para siempre honrar a Dios y dignificar al prójimo. Seamos “hacedores de la palabra”.  Hebreos 7, 23-8.6

Parte B:

Vamos a estar claros, con menos 5 dólares mensuales (que recibimos en bolívares) no se puede vivir dignamente, y menos aún afrontar con éxito cualquier percance de salud por muy leve que este sea, con el agravante que los asalariados o dependientes de renta fija tenemos una alta probabilidad de perecer por carencia de recursos mínimos necesarios.

Es un hecho cierto, público y notorio que el gobierno nacional ha formalizado la dolarización de la economía en su conjunto, y la población se habituado a ello. Los alimentos y la gasolina como bienes de primera necesidad se cotizan en divisa: el dólar norteamericano principalmente. Cualquier servicio o producto se presta o vende a cambio de esta moneda extranjera (o una alternativa como el euro o el peso colombiano).

A pesar de ello, el grueso de la clase trabajadora reclama que su remuneración igualmente se haga en los mismos términos monetarios antes citado. Empero, el poder ejecutivo y otros sectores de la población, consideran esta posibilidad como  una aberración o corrupción, cuando en realidad desde la óptica económica, social, moral, ética y religiosa-espiritual, es más que justa tal petición. Digresión 2: el salario mínimo estimado y proyectado para junio de 2019 tenía que haberse ubicado en 1.066,89 dólares. Ver el monto equivalente para un obrero, administrativo y docente universitario en  https://bit.ly/2XHyz2h(b)

Un ejemplo concreto lo tenemos en las universidades, donde a sabiendas que toda la dinámica del país, su aparato productivo y la sociedad en general, dependen de la capacidad innovadora de ella y de la formación del personal calificado, su personal académico, administrativo y obrero se le niega tajantemente esa posibilidad de ajustar su sagrado y vital  salario en términos de una divisa como el dólar: todo contrario a la formación integral del sector estudiantil como pujantes de desarrollo de la nación entera. Digresión 3: cualquier arancel, que exige en la práctica gastos de recursos, se le prohíbe tal condición de ser transados en divisa, cuando muy bien se conoce que el presupuesto universitario lo han reducido drásticamente a niveles inoperativos o de cierre técnico.

(a) Tenemos fe que exista una pronta conversión, renovación y purificación. Que los seres humanos, distantes y más cercanos, se percaten que el único camino a la felicidad verdadera es el que está alejado de la conflictividad, el odio y la maldad.

(b) “…Deseamos, sin embargo, que todos y cada uno de ustedes, mantengan hasta el fin el mismo fervor y diligencia, para alcanzar la plenitud de su esperanza. Así, lejos de volverse negligentes, serán ustedes imitadores de aquellos que, por la fe y la paciencia heredan lo prometido por Dios…” Hebreos 6, 10-20

Articulo relacionado: UNET: 6R https://bit.ly/2NgCD7B

Fuente: “Perspectiva Económica y Académica Contemporánea”. UNET. Años: 2018 al 2021.

Pedro Morales. [email protected] @tipsaldia