A propósito del Día Contra la Trata de Personas, que se conmemora este 30 de julio, Radio Fe y Alegría Noticias conversó con la coordinadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello Extensión Guayana, Eumelis Moya, quien confirmó que en el contexto de los estados fronterizos hay mayor incidencia de redes de trata, registrándose hasta 4000 víctimas en la región.
Desde el año 2014 se celebra el 30 de julio el Día contra la Trata de Personas, un delito que abarca el intercambio de personas de todos los géneros, edades y procedencias para explotarlas por lucro.
Generalmente toma dos modalidades: tráfico sexual y reclusión de personas bajo coacción con el propósito de subyugarlos a servidumbre involuntaria. Sin embargo, Moya afirmó que es necesario actualizar este concepto, puesto que las tecnologías han creado nuevos canales de captación y formas de reclusión de personas que, en algunos casos, no se basan en la coacción; sino en el engaño u oferta engañosa.
“Es importante que la gente no se quede con el concepto de trata con fines de explotación sexual. Hay redes de explotación sexual que no necesariamente inician siendo redes de trata. Lo veía mucho en estos días, la gente habla de trata con fines de explotación sexual, laboral… Pero hay formas de explotación laboral que no empiezan con trata, sino que las personas son abusadas”, expresó.
En este sentido, destacó que hay muchas formas de empleo o dinámicas de abuso de poder en la actualidad que no están conformadas como una “red de trata” per se, sino que adoptan modalidades que imitan el actuar de los tratantes y también deben ser juzgadas como tal.
Es por ello que, desde su labor activista, viene promoviendo la creación de una Ley Contra la Trata de Personas en Venezuela para abordar este tipo de delitos.
“La anomia, la falta de regulación y control social, permite que prácticas abusivas se perpetúen sin consecuencias. Hay impunidad generalizada, corrupción, y hace falta una legislación sobre la trata de personas. Llegó la hora de proponer normas y avanzar hacia nuevos paradigmas”, declaró Moya en un seminario reciente.
Captación de víctimas: ¿cómo sucede?
La especialista profundizó en los métodos de captación de personas que tienen estos grupos , sobre esto, manifestó que no siempre se usa la fuerza o coacción, sino que en algunos casos emplean métodos como la oferta engañosa o la historia de vida exitosa por parte de amistades para llamar la atención de las víctimas.
Para captar personas, las redes de trata pueden usar fuerza y coacción; pero también fraude y ofertas de trabajo fraudulentas, promesas falsas de amor o una vida mejor para lograr la manipulación psicológica.
“Hay veces que a mí no me captan engañosamente, hay veces que sé a lo que voy. Pero cuando estoy allí me impiden movilizarme, me quitan los documentos. Hay casos y testimonios de personas que dicen que no estaban amarradas ni violentadas, pero les quitan sus papeles y no pueden irse. Hace falta acomodar un enfoque más amplio y contextualizado a la realidad social en la que estamos”, destacó.
La especialista apunta a dejar de pensar en este delito como un acto violento en el que una persona es obligada a trabajar y amenazada. Por el contrario, hay casos en los que los agresores generan una relación de confianza e incluso de tipo romántica con su víctima para luego coaccionarla a ejecutar trabajo forzado para su captor.
-¿Cuáles son los fines de la trata? ¿En qué se diferencia este delito del secuestro?
-La trata también puede tener muchos fines: explotación sexual, explotación laboral, tráfico de órganos. El secuestro es la toma violenta de la persona, toma física de manera violenta. La trata no. Hay formas de convencer a la persona de que se acerque a los tratantes, hablándole de ofertas de trabajo, promesas amorosas… No hay una toma física abrupta de la persona, sino que buscan convencerla de irse con la persona.
Estados turísticos y fronterizos: principales escenarios para la trata
Sobre los estados donde más se han propagado redes de trata, los destinos en los que más se ha profundizado la dinámica son los fronterizos y turísticos. Se conoce de rutas internacionales para el tráfico de personas que van desde Bolívar hacia Brasil y Guayana. Otras que conectan los estados Apure, Táchira, Zulia y Amazonas hacia Colombia. Y una última ruta que abarca Delta Amacuro, Sucre y Falcón con Trinidad y Tobago.
“Tiene que ver con las condiciones de vulnerabilidad y la circunstancias que circunscriben los ejes fronterizos del país. Las personas tienen una necesidad que es desplazarse, movilizarse, cruzar y eso hace que se valgan de procedimientos no regulares para hacerlo. Toda vez que las personas optan por ese plan alternativo, se hacen propensas a quedar expuestas a lo que decidan otras personas. En ese sentido, lo que hace la frontera es generar espacios que no están del todo controlados que favorecen la proliferación de esas personas que se aprovechan de otras”, expuso la especialista.
-¿Qué datos hay sobre la trata de personas en Bolívar?
-Desde la oficina hemos documentado a través de testimonios y nosotros teníamos para 2023 alrededor de 4000 personas mujeres. Ellas estaban documentadas y censadas víctimas de alguna forma de explotación laboral, cuya captación había sido engañosa y con analogía de trata. Para 2024, entendíamos que ese porcentaje se incrementó alrededor de un 20% y el 30% de esas mujeres obedecía a un público de niñas y adolescentes. Eso es solamente un subregistro de cosas que desde el centro se pudieron documentar y censar.
Sobre edades y géneros, Moya respondió que se hace más visible y propenso, por condiciones propias, en mujeres y adolescente, así como en pueblos y comunidades indígenas.
“Todo depende de quién sea el tratante. Si eres una red que necesita personas para armas o trabajo duro como sembradío de droga, captas hombres. Cuando piensas en una red que busca enganchar a través de trabajo sexual, suelen ser mujeres. También depende del público que demanda, el público suele demandar mujeres jóvenes y niñas. Por ende, son el público más captado por tratantes”, manifestó.
Normalización del delito: un nuevo obstáculo
Sobre la situación, Moya planteó que hay una banalización del concepto de trata vinculada a la crisis económica. Lo cual ha favorecido la normalización de ciertas actividades como la explotación sexual y la comercialización de personas.
“Hay una naturalización. La gente suele tratar de encuadrar la situación en la tipificación del delito. Creo que hace falta una actualización que obedezca al contexto que estamos viviendo, eso te permitirá entender cosas como que cada vez se hace más difícil obtener una cifra porque si yo no entiendo que soy víctima de un delito, no voy a denunciar”, aclaró.
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