¿Cuba está al borde del colapso?

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Foto: AP.

Cuba enfrenta uno de sus momentos más difíciles tras la decisión de la administración de Donald Trump de recrudecer el bloqueo a la isla al cortar el suministro de petróleo y sus derivados.

El jesuita Antonio Masferrer relató en entrevista en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias, cómo los cubanos intentan aguantar hasta 22 horas diarias sin electricidad en La Habana, en medio de una crisis que se vive en distintos frentes.

Precisó que la escasez de combustible también ha afectado la recolección de basura, que tienen dificultades con el servicio de agua potable y con el acceso a la atención médica primaria en medio de brotes de chikungunya.

El sacerdote destacó cómo la agudización de una crisis que es anterior al bloqueo, ha ensanchado las brechas en el país caribeño y estas quedan evidenciadas en los contrastes que se observan en la calle, donde transitan ciudadanos que llevan días sin bañarse porque no tienen agua y con suerte consiguen algo de pan para comer, frente a otros que hacen fila esperando un asiento en un restaurante abarrotado, cuyos platos rondan los 50 dólares.

Una crisis que sorprende a “una Cuba muy desgastada”

El padre Antonio Masferrer destacó que desde hace algunos años el país caribeño viene intentando recuperar su actividad económica pero no ha tenido éxito, pues todas las iniciativas habrían fallado.

Detalló que el gobierno de la isla implementó un paquete de medidas para intentar sobrevivir a las primeras semanas del bloqueo, que dejan a la población “en el ojo del huracán”.

“Hay una pasividad, hay incertidumbre, el malecón habanero está completamente vacío. La gente está desesperada, porque la isla solo produce un tercio de su combustible y realmente ya no aguanta más”, agregó.

El sacerdote jesuita indicó que actualmente sufren un colapso del servicio de aseo urbano, pues ya llevan varias semanas que no recogen la basura en las calles y provincias de Cuba.

Dijo que la situación empeora por el padecimiento de enfermedades causadas por algunos virus como el chinkungunya, que desde hace unos seis meses viene afectando a la población, incluidos adultos mayores que viven solos.

La vida sigue aunque cada vez se hace más cuesta arriba

El padre Antonio Masferrer destacó que, pese a estás dificultades, la iglesia hace un esfuerzo por mantener activa su red de comedores para personas deambulantes de la isla.

Señaló que, aunque el gobierno cubano no quiere reconocer que hay personas en condición de indigencia, la iglesia católica ha asumido un rol protagónico al ofrecer espacios de albergue para esta población.

Pero estás obras, no son inmunes a la crisis. Relató, por ejemplo, como recientemente recibió una llamada de una persona que quería hacer una donación y no pudo porque la empresa que gestiona compras internacionales de alimentos con entregas en la isla, no podía gestionar el pedido porque no tenían electricidad.

“Estamos hablando de unas 100 personas que no pudieron ser beneficiadas, sólo con esa ayuda puntual”, precisó.

Apuntó que las pequeñas victorias aparecen cuando surge una iniciativa que les permite cocinar en leña, pues tampoco hay gas, además de la falta de electricidad.

El regreso a los 90 con “La Opción Cero”

El sacerdote jesuita destacó cómo el gobierno que hoy lidera Miguel Díaz Canel, intenta emplear la misma narrativa del periodo especial de los años 90, tras el colapso de la Unión Soviética, para justificar sus decisiones y pedirle al pueblo que resista.

Entonces, Fidel Castro en su momento ideó un plan de contingencia que llamó “La Opción Cero”, previendo el colapso total del suministro de petróleo y materias primas, sin embargo, nunca llegó a aplicarlo.

Y ahora, el presidente cubano Díaz Canel, anunció la implementación de un paquete de medidas que llamó “La Opción Cero”, basadas en el plan original.

En este sentido, el sacerdote explicó cómo la empresa eléctrica ha implementado un plan de recionamiento eléctrico que puede dejar hasta 22 horas diarias sin electricidad a algunas provincias.

La capital cubana ha sido dividida en seis bloques energéticos que no dependen de la distribución territorial, sino que están diseñados de forma tal, que haya un poco de electricidad en cada esquina, cumpliendo jornadas de racionamiento que varían de entre 8 y 20 horas diarias.

“Hay lugares más privilegiados que otros. Una persona puede levantarse sin electricidad, no tener agua, no tener gas y salir a primera hora de la mañana para ir al módulo a buscar sus alimentos del día, que posiblemente lo único que encuentre sea un poquitito de pan”, apuntó.

«La gente sale como zombie a la calle y resuelve como pueda, hay dinámicas distintas. Hay gente que no come en el día, hay gente que tiene semanas sin bañarse, hay gente que guardó algo porque tiene familia en el extranjero y ha podido acaparar algo, hay gente que roba, hay gente dentro del gobierno que busca la manera de revender las ayudas solidarias que entran”, añadió.

Ya hace años que las instituciones publicas no se daban abasto para cubrir nisiquiera las mínimas demandas de la población cubana. Hay un bloqueo real sobre el abastecimiento de combustible, pero se recibe en unas condiciones en las que el cubano ya no tiene nada que hacer.

Mendicidad de Estado

Detalló que las medidas implementadas son netamente restrictivas. Las industrias, en su mayoría de administración pública, ahora trabajan de lunes a jueves, en los centros de salud solo se atienden emergencias.

Se promueve en los medios públicos que la gente adquiera sus propios paneles solares aunque los kits que se comercializan cuestan al rededor de 1500 dólares, mientras el ingreso promedio de una persona es de 20 dólares al mes.

La mayoría de las universidades han cerrado sus puertas. Se habla de teletrabajo, aunque la calidad de la conexión en muy baja.

Para el sacerdote jesuita no hay acciones que permitan inferir que hay o se está desarrollando alguna capacidad operativa para dar respuesta.

Indicó que el único esfuerzo que está haciendo el gobierno, es enviar emisarios a sus aliados.

El canciller y el cuerpo diplomático se han desplegado para pedir ayudas solidarias a países amigos de la isla.

“Cuba está haciendo un paquete de medidas desde la mendicidad”, sentenció.

Se dice que hay alguna negociación entre el gobierno cubano y los Estados Unidos.

“Están utilizando la pobreza y están utilizando al pueblo, las dos partes, como medio de negociación. Muy, muy doloroso, que sea el cubano de a pie el que sufra”, agregó.

¿Es un espejismo el turismo en Cuba?

El padre Antonio Masferrer destacó que la actividad turística fue una de las grandes apuestas del gobierno en Cuba, al punto de que se llegó a destinar hasta el 46% del presupuesto para el desarrollo de infraestructura, mientras que al sector salud a penas se destinaba el 2% los últimos años.

Sin embargo, señaló, «lo que tenemos ahora, es unos hoteles en forma de mausoleos. Apostaron por una inversión que nunca pudieron recuperar”.

Dijo que la actividad turístico es prácticamente nula, en principio por la falta de combustible para aviones.

Pero, señaló, que más allá de eso, los ingresos por esta actividad económica no llegan al pueblo cubano.

“La inversión de los turistas y del turismo, se reinvirtió en infraestructura, que a su vez no dió el beneficio necesario para que llegara a los sectores más vulnerables y las iniciativas de política social”, indicó.

Para el sacerdote, esta situación tiene años, lo que ha implicado que hoy en día ir a un hospital en Cuba sea como “ir a la casa del terror”.

Aseguró que los centros de salud y las universidades que fueron referencia son cosas del pasado.

Destacó que, la desigualdad que venía interactuando desde hace años en Cuba, se ha profundizado y es mucho más evidente. “Puedes ver en las calles un Tesla y un Lada del 45”, dijo.

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