El Centro de Estudios Regionales (CER) de la Universidad Católica Andrés Bello presentó su Estudio de Bienestar Social 2025, investigación que reveló cómo la calidad de vida de los guayaneses se ve mermada por la falta de ingresos y el colapso de los servicios públicos.
El trabajo, que busca ser una hoja de ruta para la construcción de políticas públicas, reportó un estado de bienestar bajo, específicamente, de 0,443 en una escala del 0 al 1. Al ser consultados sobre la causa, el 74% de los encuestados aseguró recibir ingresos mensuales inferiores a los 300 dólares, lo que les obliga a gastar todos sus ingresos en comida.
Trabajar para medio comer continúa siendo un factor de estrés, hay que tomar en cuenta que, según el Cendas, la canasta básica familiar para el mes de mayo se ubicó en 785 dólares, por lo que un ingreso promedio de 300 dólares no abarca siquiera el 50% del costo de los productos- que no incluyen educación ni esparcimiento-.
La directora del CER, Aiskel Andrade, puntualizó que el 90% de los guayaneses siente que con los ingresos que percibe no puede vivir la vida que merece, solo un 10% manifestó satisfacción en esta área.
Aunado a esto, solo un 2% de los encuestados puede acceder a actividades recreativas como el cine, el teatro o las salidas con amigos.
Colapso de servicios públicos e inseguridad laboral
El estudio indicó que un 40% de los usuarios sufre cortes diarios de agua, mientras que a un 69% se le va la luz todos los días.
“La precarización de los servicios públicos básicos condiciona y reorganiza la vida cotidiana de los guayaneses”, expresó Andrade.
La situación laboral tampoco es alentadora, un 70% tiene trabajo activo, pero un 36% labora en la informalidad, mientras que solo el 24% cuenta con mecanismos de seguridad social.
Durante el mes de junio, en la ciudad se vivieron al menos 3 protestas para reclamar la falta de servicios de salud para trabajadores de la CVG, esto precisamente por la ausencia de políticas que garanticen la atención médica en la localidad.
Según la encuesta, un 68% de las personas entrevistadas se ve obligada a acudir a centros de salud pública; sin embargo, más del 75% se siente inconforme con los servicios recibidos.
Fe y familia: los pilares de adaptación
A pesar del sentimiento de inseguridad económica y distanciamiento social, ya que también se evidenció desconfianza por parte de los encuestados hacia miembros de la comunidad, hay que señalar que la familia y la pareja son los núcleos y redes de apoyo de la mayoría de los ciudadanos.
“El bienestar es sostenido por el capital relacional: la familia y pareja son la principal red de apoyo, así lo considera un 86% de los ciudadanos”, indicó Andrade.
Asimismo, la espiritualidad y la fe sirven como contención emocional, toda vez que un 67% consideró las agrupaciones religiosas como un soporte para salir adelante.
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