El doble terremoto registrado en Venezuela el pasado miércoles 24 de junio generó el colapso de varias estructuras en el estado Falcón, afectando con especial gravedad a la zona costera de la entidad, específicamente a las localidades de Tucacas y Boca de Aroa.
Douglas Durán, periodista de Unión Radio y Venevisión, explicó en entrevista para Radio Fe y Alegría Noticias los detalles de la emergencia y el balance de los daños materiales y humanos que mantienen en alerta a las autoridades civiles y de rescate.
El impacto más severo se registró en Tucacas, donde cedió por completo el ala 2 del conjunto residencial La Mar Suites. Tras más de 90 horas de intensas labores de remoción de escombros en las que participaron más de 1.500 funcionarios y voluntarios, los cuerpos de rescate dieron por concluida la búsqueda el pasado domingo.
Con respecto al saldo de víctimas en dicha infraestructura, Durán precisó que «al momento que la estructura se vino abajo había 14 personas dentro de ella, solamente dos lograron ser rescatadas con vida», mientras que las otras 12 personas fallecieron en el lugar. Asimismo, el comunicador reportó que el balance general en la región incluye a más de 30 personas lesionadas.
Por otra parte, las autoridades evalúan los daños perimetrales, dado que otros ocho conjuntos residenciales cercanos, un hotel y un establecimiento comercial presentaron fallas en sus estructuras. En consecuencia, se realizarán las inspecciones técnicas pertinentes para determinar si estos inmuebles podrán ser habitados nuevamente o si quedarán inhabilitados por completo.
Boca de Aroa: Más de 87 viviendas afectadas
A la par de la situación en Tucacas, la población de Boca de Aroa sufrió importantes daños habitacionales. De acuerdo con el reporte oficial, se contabilizan 252 personas afectadas y al menos 87 viviendas con daños considerables, algunas de ellas destruidas de forma parcial y otras en su totalidad.
Debido a esta situación, una parte de la población permanece en refugios improvisados por la misma comunidad o habilitados por el Estado, mientras que otros ciudadanos pernoctan en las calles.
«Muchos duermen en las afueras de sus casas por temor a entrar a la vivienda y que pueda ocurrir una catástrofe nuevamente, ya que su vivienda quedó seriamente afectada», detalló el reportero.
Asistencia humanitaria y servicios públicos
En cuanto a las necesidades más inmediatas de los damnificados, Durán puntualizó que, si bien el suministro de alimentos y agua ha sido cubierto de manera regular gracias a los centros de acopio de Coro y Punto Fijo, la prioridad actual se centra en insumos de lencería.
«Lo que más necesitan en este momento son artículos como colchones, sábanas o almohadas para de alguna manera poder refugiarse al no tener una casa a dónde ir», señaló.
Por último, en materia de servicios públicos, la parroquia Boca de Aroa se encuentra sin suministro eléctrico desde el momento del siniestro. No obstante, cuadrillas de la corporación estatal Corpoelec ejecutan labores de sustitución de postes, transformadores y cableado para restablecer el servicio a la brevedad.
Normalidad en el resto de la entidad
A pesar de la magnitud del evento en el eje costero, el resto del estado Falcón no reportó daños materiales ni viales. En la ciudad capital, Coro, la alcaldía del municipio Miranda evaluó más de 25 edificaciones sin registrar novedades negativas. De igual forma, se constató que el Complejo Refinador Paraguaná (CRP), que comprende las refinerías de Amuay y Cardón, opera con absoluta normalidad.










































