A pesar de la pandemia en el barrio se renueva la navidad

La pequeña Milagros a la espera del niño Jesús. Foto: Radio Fe y Alegría

Es la semana de Navidad y muchos se preparan para tratar de mantener una tradición que por décadas viste muchos hogares venezolanos de entusiasmo.

Es la época más alegre y esperada del año para compartir con los seres queridos y que también nos recuerda el compromiso con una fe que periódicamente debemos renovar. 

Anteriormente en la época decembrina en algunas casas se lograba notar la alegría que representa el espíritu navideño. Las viviendas y los comercios se adornaban con algunas luces. En otros lugares se escuchaban músicas de aguinaldo y uno que otro adorno navideño.

Para conocer la realidad y lo que refleja esta importante festividad, nos trasladamos a la parroquia Maiquetía en el estado La Guaira, un sector comercial y residencial que a diario es testigo de las bondades, necesidades y virtudes de su gente.

Al pie de la montaña, se ubica el sector Los Claveles que, según sus habitantes, cuenta con más de 80 años acogiendo a cientos de familias.

Avistando el lugar, al fondo, podemos encontrar uno que otro vecino haciendo unos retoques de pintura, otros subiendo con el mercado diario de alimentos, y una sabrosa salsa muy característica de la región.

Como cada año, la señora Julia González, habitante de la comunidad, saca del cuarto de los “chécheres” el tradicional árbol de navidad. Pero esta vez dice no poder comprar algún adorno nuevo, pues una bambalina costaba lo que cobra de pensión.

La pandemia y sus achaques

Julia acomoda las hallacas para refrigerarlas.

Desde la llegada de la pandemia del coronavirus al país en marzo de 2020, las reuniones familiares que se organizan habitualmente para cenar y compartir, se vieron empañada ya que se aplicaron restricciones estrictas durante todo el periodo.

Sin embargo, pareciera que ante el comportamiento y medidas de bioseguridad en 2021 se podrán celebrar las tradicionales cenas y comidas navideñas.

En este barrio guaireño sus habitantes han relajado las medidas de prevención. Julia manifiesta que se siente fatigada, cansada de la mascarilla y a sus 72 años olvida colocarse su tapabocas.

Como todos los años Julia es buscada por varios miembros de su familia para hacer las tradicionales hallacas. Cuenta que este año la cosa mejoró un poquito porque veía más cantidad de ingredientes.

“No quise ni preguntar cuánto gastaron, no vaya a ser que por andar de preguntona no me den mis respectivas hallacas”, cuenta entre risas.

En su caso, las hallacas y bollos no pueden faltar en su mesa. Asegura que no importa que no haya comprado una pinturita para la casa o luces nuevas para adornarla, lo importante para ella es cenar y agradecer en familia.

El grito de Faustina

En las calles angostas de Los Claveles parte del bullicio que se escucha es el de comerciantes informales que caminan para cambiar alimentos por otros rubros.

Es el caso de Faustina Sosa su trabajo consiste diariamente en recorrer diferentes barrios y gritar a todo pulmón “plátanos o artículos de limpieza para el cambio”, y por lo cual espera recibir a cambio harina de maíz, arroz o pasta.

“Me desempeño en este trabajo, fue una alternativa que tomé por decisión propia, aproximadamente desde hace dos años, y hasta ahorita es una cosa que resulta – porque un salario no alcanza para sostener un núcleo familiar, y aquí si hay algo de beneficio para uno”, manifestó Sosa.

Faustina, quien en hombros y espalda lleva la pesada carga, cuenta que esta actividad no le genera mucha ganancia, pero es una manera de beneficiar y apoyar a la familia.

“No es mucho lo que nos queda, pero sí ayudamos mucho a las comunidades que frecuentamos, al final lo veo como si estoy conociendo nuevas personas y comunidades. Hay personas que no pueden salir a comprar y se lo llevamos hasta la casa”, agrega la mujer.

La también madre de dos adolescentes invierte 12 horas diarias de su tiempo en esta faena. En un día recorre hasta 3 sectores dependiendo de las ventas. “Lo menos que he ganado en un día son 25 dólares”.

Faustina emprende la subida en busca de cambiar más mercancía.

Faustina, de 55 años, no se queja de los sectores que ha visitado pues ha sido bien atendida por la comunidad.

Cree que por el amor a sus hijos es capaz de trabajar hasta el día que mueva el último pie.

Asegura que estando en la calle se cuida mucho de no contagiarse con la COVID-19. Tiende a ser muy exigente con mantener su tapabocas y mantener distancia.

¿Cuál cree que es el regalo ideal en estas navidades?

R: “Una sonrisa con un buen chocolate, eso es todo lo que se necesita en la vida”, respondió.

Emprendedores desde el barrio 

Ropa nueva y usada, accesorios, juguetes, manicura y postres son apenas algunos de los productos que ofrecen hoy en día muchas personas para poder paliar la realidad económica del país.

En La Guaira, las redes sociales, como Instagram, Facebook y WhatsApp se han convertido en una plataforma de impulso de una serie de emprendimientos.

El barrio se han convertido en ese nicho en el que no solo se beneficia quien vende o produce un producto, sino la economía local.

En el caso de Leydimar Nuñez, una joven manicurista, ella ha podido mantener el ingreso a su hogar por medio de su trabajo, una actividad que promociona constantemente por medio de WhatsApp. Además, lo complementa con la venta de artículos de cuidado personal.

Los cierto es que la navidad es un acontecimiento que se celebra en la mayoría de los rincones del mundo, con sus propios matices. 

Para estos últimos días del año, esperamos que cada familia viva la navidad con el sabor característico que se acompaña de amor, ilusión y ganas de compartir. ¡Feliz navidad y prospero año nuevo!.