Este 2024 se cumplen 10 años de la «Consulta Nacional por la Calidad Educativa» que, para entonces, hizo el Ministerio del Poder Popular
para la Educación (MPPE), supuestamente con la finalidad de tener un diagnóstico participativo que sirviera de línea base para el diseño de
una política orientada al rescate del sector.

Era el inicio del primer periodo del presidente Maduro; hoy está concluyendo el segundo y la educación en Venezuela ha dado un salto
atrás. Nunca antes había estado tan deteriorada, al punto de que hablamos con propiedad de una emergencia educativa. Como dice la salsa, «buchipluma, no más», pura propaganda.

En este contexto, el inicio de año es un tiempo simbólico para debatir sobre la calidad educativa y para fortalecer iniciativas como la “Alianza
por la Educación” que, en enero de 2023, lanzó Fe y Alegría y que, más allá de los límites de esta emblemática institución, busca animar la articulación entre familia, sociedad (empresa privada) y Estado para que, sin paralizarse en los diagnósticos, emprendan un proceso por el rescate del sistema educativo que garantice una formación de calidad.

En la presentación del proyecto, en enero de 2023, el padre Manuel Aristorena, S.J., para entonces director nacional de Fe y Alegría, arrojó
unos datos alarmantes: por ejemplo, habló de “los maestros perdidos”, al referir que durante el período 2018-2021 más de 160 mil educadores dejaron de dar clases, el 60 % de ellos pasó a ejercer otro trabajo más lucrativo mientras que el otro 40 % emigró del país. También mencionó que, en 2018, ya se constataba que hacían falta 1.500 docentes en el área de matemáticas a nivel nacional.[1]

El pasado 17 de enero, la UCAB, otra organización involucrada en esta Alianza por la Educación, lanzó oficialmente la «Propuesta de la
Escuela de Educación al país», iniciativa de política pública con cinco líneas de trabajo para recuperar el sistema educativo y garantizar una
educación inclusiva y equitativa de calidad. Las acciones incluyen destinar 30 % del IVA al sector, ejecutar un plan de emergencia para enfrentar la deserción y el rezago pedagógico, construir más de 24.000 escuelas, atender socioeconómicamente a los maestros y preparar a más de 250.000 docentes, todo en el marco de un nuevo contrato social vertebrado por la educación, para que el país adapte el sistema educativo «a las dinámicas y demandas propias del siglo XXI, tal como ha sugerido la UNESCO».[2].

La ruta está clara, sólo falta la voluntad política, el amor por nuestro país y la convicción de que «sin educación no hay país».


Alfredo Infante, S.J., es Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela y director del Centro Arquidiocesano Monseñor Arias Blanco.

[1] https://www.radiofeyalegrianoticias.com/alianza-por-la-educacion-la-propuesta-de-fe-y-alegria/
[2] https://elucabista.com/2024/01/17/destinar-30-del-iva-a-la-educacion-propone-la-ucab/